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Habría que hurgar en las inspiraciones y el pasado de sus directivos para llegar al momento en que alguien se preguntó “¿deportes? ¿deportes?...” Y otro alguien contestó: “no, deportes, no”. Ausentes entonces, en aquel Congreso, las evaluaciones sobre el comportamiento de la prensa deportiva en los trascendentes momentos 2009 en que se terminó con el monopolio del fútbol, o aquellos ratos en que Maradona mandó a medio mundo a los arrodillamientos; ausente también el enigma del dirigente eterno, del grondonismo que nos acompaña durante 30 años. En las estrechas 15 conclusiones sobre quince problemas “principales” del periodismo argentino, nada se advierte sobre deportes, clubes, dirigentes deportivos, violencia en los estadios, distracción de la sociedad con el deporte, desproporción de la información deportiva frente a los problemas que sufren los argentinos. Hubo espacio para Política, Empresas, Justicia, Negocios, Infancia, Medio Ambiente, Violencia de Género, Empresas Periodísticas, Educación, Movimientos Sociales, Derechos Humanos, Organismos de Control, Seguridad Ciudadana. Nada en cambio para Deportes, nada para Espectáculos. Nada para la prensa que distrae, contamina, detiene conciencias. La contundencia de una de las conclusiones: “En la mesa de empresas se habló de un prejuicio anti-empresario que no sería exclusivo de los periodistas sino que forma parte de la cultura argentina” llama la atención en un país condenado a la complacencia y el chivo eterno en los medios. Amigos de Fopea, adivina adivinador: ¿cuándo fue la última nota de investigación periodística sobre los negociados, papeles fuera de ley, coimas y penumbras de una empresa argentina? De los avances de Fopea, uno es para destacar. La creación de una Unidad de Investigación que pone a disposición de periodistas y medios trabajos a los que no se accede desde otros territorios. Por ejemplo, la investigación sobre el destino de los subsidios que desde el Gobierno y desde los legisladores de todos los partidos de la oposición se derrama y derrocha en sospechosas Fundaciones, ONGs, empresas truchas y otras yerbas. El trabajo (enorme) merece un destacado. Además de una difusión multiplicadora. Allí por ejemplo, hay mucho de los ocultamientos deportivos. Allí están los datos de 70.000 pesos a las huestes de Tinelli para que el multimillonario se mande la parte de sus bondades y generosidades “ayudando a la sociedad”, con dinero estatal. Claro, así cualquiera compra un club. Será por eso que en este mismo momento le recomendamos meterse en los videos, textos y entrevistas de la nota, remitiéndose al lugar que llaman http://investigaciones.fopea.org Sí, ya sabemos que le hemos dado duro y para que tengan a las compañeras y compañeros de Fopea. Que quieren; hacen una y una, o dos y una. O tres y una. Son así. Estos periodistas de Fopea de verdad son raros.
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Por: Pablo Llonto. Las últimas conclusiones del IV Congreso del Foro de Periodismo Argentino (Fopea) han cometido una herejía: por descuido, por costumbre, o por las virtudes del reino del Salame se olvidaron de incluir al periodismo deportivo en sus deliberaciones.
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