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Semejante interés periodístico por las impresiones de las masas me lleva a un primer interrogante: Caramba, ¿se vienen los tribunales populares? ¿Estarán de acuerdo en que todos los casos judiciales se resuelvan con plazas colmadas por el populacho gritando ¡culpable! o ¡inocente!? Aunque usted no lo crea, ello ocurre hoy en algunos pueblos de Bolivia… y está bueno. La mal llamada abundancia de información sobre algunos casos “policiales” en diarios, radios y canales es causa de la mal llamada opinión pública. La gente opina a partir de algo que los periodistas les transmiten. Y como al igual que en el caso Dalmasso, si los periodistas lo transmiten mal, la consecuencia es la misma. No es lo mismo “llenar las pantallas” que “llenar las cabezas”. La cobertura de un juicio no se simplifica en poner un boludo CON MICRÓFONO todos los días desde los Tribunales, sino en alguien que se meta en el caso con profundidad. La tele fue decisiva en esta historia. Como en Dalmasso, instalaron la culpabilidad peligrosamente. Coincido con Bazán, los medios deben estar allí, atrás de cada caso y sin abandonarlo, para que la impunidad no avance. Pero quienes deben estar allí no pueden tomar las cosas con ligereza. Investigar, estudiar, confrontar, preguntarse por qué pasan las cosas es parte primera de nuestra obligación como periodistas. Y sería bueno que así como se interesan tanto por estos casos de la clase media, se preocupen por los centenares de casos de jóvenes pobres asesinados por las variadas policías del país. Sí, hablo del gatillo fácil. La zona más oscura de la Argentina que nadie se atreve a contar. |
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Por: Pablo Llonto. Diez minutos atrás (juró que lo vi), una encuesta de Yahoo Argentina, ahora retirada de la página, preguntaba si uno estaba de acuerdo con el fallo del caso García Belsunce. Otra encuesta, del diario Clarín, iba por el mismo lado. Las respuestas eran igual de positivas. Un noventa por ciento decía que sí.


