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Los mercaderes No importa. No nos ocuparemos, esta vez, del irreal reclamo que atormenta nuestros ensayos periodísticos: toda exclusividad condiciona el derecho a la información de los pueblos. Imagínese este día: “Canal 5 Noticias comunica a sus televidentes que, para tener acceso al reportaje que brindó Felipe Pigna, deberán suscribirse al plan “Premium Gold 307 Interviews” luego de acreditar el pago de la cuota de su abono mensual codificado que les garantiza información extra a la de nuestros noticieros”. No. Vivimos, por ahora, sumergidos en el indestructible capitalismo que ha impuesto precio a lo que nunca pensábamos. ¿Tiene dudas? Intente utilizar la palabra “bostero” en algún negocio y verá lo que le pasa. Las palabras con dueño, para susto de Eduardo Galeano. O repase la última censura en el Mundial de Rugby. Si las pirañas comerciales que dirigen la Internacional Rugby Board no imponen lo contrario, las agencias de noticias sólo podrán mandar 200 fotos por partido. Para que usted tenga una idea: 1) Décadas atrás el envío era libre, 2) Luego fue limitado a 6000, 3) Ahora son 200 y 4) La IRB quiere llegar a 50 fotos por partido. Por ello, los miles de dólares que percibirán nuestros compañeros Contepomi, Pichot y Quesada, a quienes esperamos ver en alguna de las marchas y movilizaciones de nuestro gremio en reclamo por nuestro Estatuto, son bien habidos de acuerdo a los sentimientos e ideas de Adam Smith, Milton Friedman, John Keynes y Paul Samuelson. - Oiga, debe ir a Mar del Plata y escribir la columna de Menotti… El segundo guión, aproximadamente, es mío. Lo dije a los diecinueve años, en Clarín, cuando ante la ausencia de Pedro Uzquiza, el encargado en el diario de redactarle al entrenador sus textos muy bien pagos, recibí la orden de convertirme en el alma escritora del Flaco. Vuelvo a golpearme el pecho, esta vez por cómplice. Ya en El Gráfico, allá por los desbarrancados meses del 2000, logramos imponer una norma: ¡Basta de mentiras! Si un columnista no escribe, no pongamos que escribe. Y si dicta dos frases, pongamos dos frases. El paradisíaco periodismo que se anhela, el de las verdades, sólo anhela una cuestión. Si corresponde, donde dice “escribe Pichot”, tachen el verbo. |
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Por: Pablo Llonto. Tres deportistas se han incorporado al gremio de los periodistas. Vienen del exclusivo planeta rugby, asentado mayoritariamente en la zona norte del Gran Buenos Aires. En La Nación brilla el columnista exclusivo Felipe Contepomi. En Clarín los redactores Agustín Pichot y Gonzalo Quesada, a quien además les extrae plusvalía la tarjeta VISA. Gracias a ellos hemos descubierto otro Mundial en Francia. Hasta aquí, nada para imputar. Ocurre que no sabemos muy bien, ni hemos podido encontrar en la memoria o en los archivos, quién fue la eminencia que, en una redacción, fue el primero en proponer que los fieros deportistas se convirtiesen en fieros cronistas. 


