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Alfredo, un amigo con el que nos peleamos más de una vez -a pesar del cariño que le tengo, y eso, en este medio, es mucho decir- colocó su mirada por encima de la política chiquita, se proyectó hacia delante e hizo una pregunta que no aparece en los diarios pero que sobrevuela el poder real: “¿quién traicionará a Kirchner para ser el nuevo jefe?”. La reciente promesa del ex presidente Eduardo Duhalde de ponerse a trabajar para descongelar el Partido Justicialista fue la excusa del periodista para escribir la nota. La intuición que señala que Daniel Scioli podría ser el vengador de Duhalde contra el matrimonio presidencial, además de una larga lista de nombres de dirigentes que esperan el momento justo para acabar (políticamente) con Néstor y Cristina, hacen al texto todavía más interesante. Los que suelen criticar a Leuco podrían señalar que se trata de un análisis superficial y apresurado, porque pasa por alto las actuales condiciones de control y distribución del poder. También podrían decir que a la lista de los vengadores le falta el nombre de Mauricio Macri, alguien que no tendría demasiados escrúpulos para juntarse con cualquiera capaz de sumar a su proyecto de acumulación. Los que conocemos la manera berreta con la que se hace la política en Argentina no dudamos que el panorama de Alfredo podría servir, incluso, para alentar alianzas de dirigentes que se podrían llegar a encontrar a partir de la lectura de la columna. En todo caso, el ejercicio que propone el cordobés es honesto y desusado: reflexionar sobre quienes serán los sucesores del kirchnerismo ahora que está en su apogeo, para cuando se quede sin billetera, sin medios adictos y sin poder. Dueño Con Fontevecchia, la relación es más fría, pero cordial: pasó por momentos decididamente malos, como cuando cerró la primera versión de Perfil, situación en la que tuve la oportunidad de plantear en público la decepción que me había causado aquel final, y al apoyar a los compañeros que se quedaban sin laburo. Ahora está un poco mejor, porque ambos comprendimos que podemos pensar distinto, amar el periodismo desde diferentes posiciones pero coincidir en asuntos de principios, como es el caso del reclamo judicial que hizo Perfil por ser discriminado de la publicidad oficial. El hecho que Fontevecchia sea el dueño de la editorial es, al mismo tiempo, su más notable fortaleza y su principal debilidad. Lo hace fuerte porque casi todo pasa por su aprobación, y aunque se debe sentir incómodo cuando le enrostran la contradicción de elaborar un periódico “serio” y al mismo tiempo ganar dinero con revistas como Hombre o Semanario, bien puede argumentar que su verdadero y legítimo hijo editorial es aquel que sale los sábados y los domingos. Y ser dueño también lo hace débil, porque es muy difícil que con semejante carácter y desde ese lugar de poder, algún empleado se atreva a decirle, por ejemplo: - Jorge ¿no te parece que al reportaje de Lavagna le sobran 4000 ó 5000 caracteres?, o - ¿Es necesario que aparezcas en la contratapa, en el correo de lectores y como el número uno del staff? Fontevecchia escribió este sábado “Las rehenes”, un breve ensayo con información sobre el grupo de delincuentes comunes que tiene secuestrada a la enfermera argentina de Médicos sin fronteras en Somalía, y sobre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). El artículo tiene la virtud de ofrecer mucha información en un contexto fácil de comprender para los no iniciados. También aporta, igual que el trabajo de Leuco, una mirada hacia el futuro. En este caso es sobre el porvenir de los líderes denominados populistas de la región, incluidos Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa. Pero, además, la nota muestra la ideología de Fontevecchia en estado puro: un liberal al estilo de los demócratas norteamericanos. Es decir: políticamente correcto, de centro derecha en lo económico y defensor de las libertades individuales y constitucionales, pero poco proclive a justificar fenómenos o movimientos políticos complejos y no tan democráticos, como la Cuba de hoy, la guerrilla colombiana o el rencor ancestral contra le explotación de los poderosos que llevó a Evo Morales al poder. Los dos trabajos valen la pena, y se proyectan por encima de la lectura de los diarios de este fin de semana.
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Por: Luis Majul. Hoy, en Perfil,
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