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Hallmark: En mis 15 años de abonado a la televisión por cable –un alto porcentaje de él, colgado-, nunca en mi vida, jamás de los jamases, nunca pero nunca nunca, me detuve a ver una película entera de este canal soporífero que le debe encantar a gente como Bruno Gelber y Osvaldo Quiroga. Films con escenas ilusorias y disparatadas donde la gente se enamora y vive vidas felices. Cosmopolitan tv: Este canal bombea una programación importada de los Estados Unidos, ideal para mujeres conquistadoras, independientes y pujantes, la clase de mujeres que, tarde o temprano, terminan cagándote la vida. E Enterteinment: A pesar de ciertos informes contundentes sobre personajes del espectáculo internacional, el canal insiste en tratarte como a un reverendo pelotudo. Que uno sea un vil cholulo no significa que tenga el mismo nivel de comprensión que un seguidor de los Teletubbies. Una señal que parece concebida, pergeñada e inspirada por la reina del rubro, la siempre nasal Catalina Dlughi. RAI: Lejos quedaron los tiempos del neorrealismo italiano, hoy sólo nos llega de allá, esta señal pedorra, atronadora, altisonante, mal cantada y con chistes que parecen sacados de un casting de Tinelli. Y, lo peor de todo, a veces está Valeria Mazza. Magazine: El único canal que puede darle un lugar a Lucho Avilés y Susana Roccasalvo, cuya última gran primicia fue la muerte de Pepitito Marrone, sin sentir que entran en el terreno paleontológico de Discovery Channel. MTV: Nunca la cultura pop fue tan plop como ahora. Hay un programa especialmente enfermo llamado Dismissed, donde una chica o un chico, de acuerdo al grado de idiotez, deciden con quién se quedan entre dos candidatos más idiotas que ellos. Esta es la clase de juventud que el rock nos legó: todos quemados. FX: Creada como una señal masculina, se transformó en una señal para jeropas. Lo llaman un canal “Para grandes hombres”, aunque subliminalmente quieren que pienses: “Para hombres que la tienen grande”. Hay series originales pero no puedo recordar ninguna –la salvedad es la genial Prison Break-, pues los trastes que aparecen en los cortes me hacen olvidar de toda la trama. Al comienzo, de cara de la señal, lo pusieron a Diego Ripoll, quien además animaba un casting de la chica más sexy. Allí eligieron entre 12 latinoamericanas a la mujer FX, un evento de tal magnitud que seguramente usted tendrá tan presente como yo. Ahora bien, ¿qué clase de elementos reúne Ripoll para ser la bandera y bragueta de una señal? Por favor, tráiganlo a Hugh Grant. O a Michael Douglas. O algún otro fanático del sexo desenfrenado para ponerle onda. No a este pánfilo. Utilísima satelital: Soy un queso hasta para cerrar una carta, así que observo de tanto en tanto esta señal como si fuera un avistaje ovni. No entiendo nada. No puedo practicar nada. Pero, lo que hace entrar a Utilísima en la terna del canal más boludo de la tevé, es el tono sospechosamente maternal de las conductoras, que hacen que todo parezca fácil en la pantalla cuando, en casa, resulta difícil como el carajo. A veces tengo la sensación de que nos están diciendo: “Mire que estúpido que es hacer este sambayón. Pero usted seguramente es tan estúpido que nunca lo va a poder hacer tan rico, porque su cerebro tiene la misma consistencia de este exquisito sambayón”. Mamá tiene la teoría de que lo que verdaderamente pervirtió al canal son los sponsors. “El otro día”, me cuenta –para ella el otro día puede ser el equivalente a cuatro años atrás-, “la pobre chica para justificar una mezcladora de helado hizo un… ¡helado de berenjena! ¿Podés creerlo?”. Odio este canal. Y a todos los conductores, uno tras otro, los empujaría de traste en el horno y con el palo de amasar trabaría la puerta. CM: Pito, matraca y shows decadentes. Incluye programa cumbianchero imbancable. Siempre se las ingenian para darte ese clip o ese show al que podríamos calificar de Bruce Lee ilícito. Es decir, ese show que es una patada en las bolas. Sòlo tango: Señal totalmente desprestigiada. Empezó a tope, con programas geniales de nuevo tango como “La menesunda” y especiales fabulosos de viejos cantores, y termina intercalando cumbia y nefastos programas de premios en vivo con una conductora que te apoya las tetas en la cara. Al menos, si fueran un par de conductoras las que te apoyan las tetas en la cara, se acercaría más al formato del 2x4. Rural: No tengo nada personal en contra de la soja y las jineteadas. De hecho, hace un año vivo en medio del campo y tengo el privilegio de ver domadores en vivo a cuadras de casa. Y contemplo a los pobres corderitos –ovejitas divinas saltarinas- antes de que los manden a la parrilla en un restò de Puerto Madero. Aunque no voy a negárselo, no soy un devoto de Rural. Sin embargo, cada vez que lo pongo, no importa la hora, veo siempre conductores que destilan una luz particular en su mirada, un aura mística que les ensancha la sonrisa y les ralentiza la manera de hablar. Digámoslo así: están todos escabiados. Y estos fueron los candidatos, señores. Como habrá visto, los argumentos y precisiones en relación a cada canal que he brindado, son más bien endebles. Esto obedece a una razón central: en verdad, no miro mucha tele. Así que ahora le toca a usted completar el trabajo. De ahora en más, su voto decide.
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Por: Cicco. Es la pelea más reñida de los medios. Cinco canales de aire y 75 emisiones de cable, luchando cuerpo a cuerpo por la misma categoría: la señal más boluda de la pantalla. Con ustedes, los once candidatos.
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