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La nota a Miguel Rizzo fue publicada en el Diario Crítica de la Argentina. La puede ver completa clickeando acá. El artículo fue levantado al día siguiente por diversos medios nacionales e internacionales, ente ellos la agencia de noticias EFE, la más popular del habla hispana o eso es lo que nos contaban en la facultad de periodismo. Bien, la historia de Rizzo tenía una perlita, un detalle casual deslizado en medio del texto. Un día en su vida, o menos de un día, apenas unas pocas horas durante la noche, Rizzo custodió a Maradona en un casamiento familiar. Como siendo poli trabajaba en la seccional que ocupaba la casa de los padres de Diego, a la hora de armar la fiesta, lo convocaron para vigilar al futbolista que, por ese entonces, jugaba en el Napoli y había pedido que se mantuviera su estadía en la Argentina en estricto secreto. Rizzo lo vigiló, no hubo problema alguno, se tomó una foto con Diego y fin de la historia. Podía haber quitado esta anécdota y no desmerecía la historia. Sin embargo, decidí ponerla. Era un detalle simpático y levantaba al personaje. Lo asociaba con alguien popular. Ahora bien, después de publicado el artículo, el Diario de Tenerife tituló su nota: “El ex guardaespaldas de Maradona es ahora un próspero empresario del sexo virtual”, y la ilustró con una foto de Diego. El poder de Miami, escribió: “El ex futbolista Maradona lo tuvo entre su personal de seguridad cuando era estrella del Nápoles italiano”. El espectador, de Colombia también se hizo eco de la noticia, a través de la agencia EFE: “En 1997, Rizzo dejó la Policía Federal y se dedicó de lleno a investigar infidelidades, hasta que Víctor Maytland, el ícono del porno argentino, le convenció para hacer de sí mismo en la película “Agente 069”, de gran éxito”. En verdad, la nota original lo dice, el cineasta XXX Fabián Lobato fue quien lo convenció para hacer de sí mismo en la película “Agente 069” y no Maytland. Maytland, si usted lee el artículo entenderá la diferencia, fue quien lo hizo debutar en el porno. Pero no el que lo dirigió en su film como detective. Son las pequeñas sutilezas de alguien que reproduce el artículo y lo leyó como el culo. El Diario El Universal, de México multiplicó aún más los errores y la reacción en cadena de teléfono descompuesto. “En su currículo”, publicaron, “figuran sus dos días de custodio del astro del futbol Diego Armando Maradona”. Dos días, 48 horas, suena bien. A los periodistas nos encanta ser exactos. Sin embargo, en ningún lugar de mi artículo, se enumeraban esos dos días como custodio de Maradona. El tema apenas se mencionaba en una línea y media: “Una vez le tocó (a Rizzo) custodiar a Diego Maradona, cuando era estrella del Napoli y vino de incógnito a la Argentina a un casamiento familiar”. Eso era todo. Nunca se habló de dos días. Nunca se hablaba de que había tenido alguna clase de empleo estable con Maradona. Pero claro: los periodistas somos lobos sedientos de sangre, cuando aparece un nombre jugoso como el de Maradona, lo metemos en el buche. No importa si es o no verdad. Lo importante es que Maradona vaya en el título. El periodismo es esencialmente un repetidor de sí mismo y pone el foco allá donde le importa, tiñendo el resto de la historia en oscuridad. Es como si quisiera identificar a un hombre, en un baldío oscuro, alumbrándole la bragueta. Rizzo me telefoneó al día siguiente. Estaba asombrado. Miguel es un amigo. Lo conocí cuando era detective privado, mucho antes de quitarse el slip y dedicarse al porno. Rizzo había puesto un anuncio que me llamó la atención: entre sus servicios como detective, ofrecía el de caza fantasmas. “Pongo camaritas en las casas de noche, que dicen que son víctimas de fantasmas. Y después les paso la filmación”, me contaba. Como le decía, Rizzo me llamó entusiasmado para anunciar: “¡Salí en todos lados! Hasta en España. Es increíble el rebote que tuvo la nota”. Yo me puse serio y le advertí: “Pero, ¿te fijaste bien?, publicaron cualquier cosa. Te llamaban el guardaespaldas de Maradona como si hubiese sido tu empleo principal. Pusieron que la película ‘Agente 069’ la filmaste con Maytland. Y esa información equivocada se disparó por todo el mundo, lo cual significa que a nadie la importa lo que publ…”. Miguel me paró en seco: “Y eso qué importa, papá, si salí en todos lados, ¿entendés?”. Y tenía razón. Él salió en todos lados. Y Maradona también. Lo demás, ¿a quién le importa?
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Por: Cicco. Meses atrás, escribí una nota basada en la historia de Miguel Rizzo. Rizzo era un cabo primero de la Federal, que se convirtió en detective de señoras. Y de detective de señoras, se transformó en actor porno. Y como actor porno, terminó bautizado el nuevo gurú del sexo virtual. Hasta ahí, no había mayores complicaciones. Era el típico artículo donde se cuenta la historia de un hombre y su transformación. Desgraciadamente hay pocos hombres que se transforman en algo en este mundo. Es por eso que, una vez que ocurre, corremos a hacerles una nota. Pero así no termina el asunto. Al contrario: así es como empieza.
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