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Lunes. De todas las sonatas para piano, una obra a la que vuelvo siempre es la número 8 en Si mayor, Op. 84 de Prokofiev. Me gustan las disonancias adultas del comienzo, ese motivo que vuelve, expresivo, distante, serio, pero a la vez inteligente, desafiante. (¿Qué diría Prokofiev de esa adjetivación? Supongo que no diría nada.) Esas disonancias iniciales son una puerta que entiendo nos ponen una prueba, nos invitan a entrar, como un anfitrión que dice “vengan, pero antes escuchen esto, no los quiero engañar, lo que sigue es así.” Luego hay una serie de arpegios marcados con graves que son menos agresivos, unos agudos suaves que recrean cierta arquitectura general de la obra. Incluso en el vértigo o la velocidad no se va nunca de esa idea general de cosa seria, adusta, y a la vez proba, que se permite los matices, la sensibilidad. Es una música encontra del infantilismo, de lo lúdico idiota. La versión es Richter resulta un poco brumosa, por el piano en el que tocaba, por su romanticismo intrínseco, dramático, y por la grabación en sí. Pero si la música fuera perfecta, no existiría y no debería existir.

Lunes, más tarde. Cumpleaños de Williams Burroughs. Morning dream of a lost monkey...

Martes. Enfrente del lugar donde estoy viviendo, en Belgrano, hay una florería. Es un local muy chico y lo atiende un hombre de unos sesenta años, canoso, que usa camisa y tiradores. La iluminación del lugar es gris, de tubos, y a la noche eso genera la sensación de que las flores están en una pecera o abajo del agua. Hace poco pasé y, en la puerta, el florista le decía a otro hombre, seguramente el encargado del edificio de la zona: "No saben cómo vive la gente pobre, por eso hacen las cosas así." La frase me sonó de algún lado y la busqué en Google. Es de Bill Clinton respondiendo sobre el huracán Katrina. ¿Por qué había causada tantas muertes? Clinton contaba que a los vecinos de New Orleans que vivían en las zonas peligrosas les mandaban una cédula diciéndole que se tenían que ir de ahí. Nada más. Los republicanos, subrayaba Clinton, no saben cómo vive la gente pobre. ¿El florista hablaba de nuestro actual gobierno? Es probable. Quizás hablaba de la inflación, de las subas del transporte, del ajuste previsional, de los despidos. Ayer a la noche estaba haciendo una corona mortuoria. Yo llegaba del trabajo. Hacía calor. Saqué unas fotos desde la vereda de enfrente. No me dio miedo. Pero acercarme más me hubiese resultaba atrevido, fuera de lugar, irrespetuoso.

Martes, más tarde. Frank Castle, el protagonista de Punisher, se la pasa leyendo. Lee Moby Dick, que le presta el negro del grupo de ayuda la veterano, después lee Crack-Up de Fitzgerald, y cuando se mete en el nido del hacker lee un libro raro que se llama Cyborgs and Barbie Dolls. Lo busco en la web y lo encuentro enseguida. El título completo es Cyborgs and Barbie Dolls: Feminism, Popular Culture and the Posthuman Body y es de un tal Kim Toffoletti.

Miércoles. Punisher hace lo que hacen otras películas y series, llevar el superhéroe de historietas al realismo, y aplicarle más realismo. La música y el diseño de sonido son muy buenos. Y después de todo, Punisher es una serie sobre veteranos a los que los altos mandos corruptos les fallaron, lo que nos devuelve otra vez a Malvinas.

Jueves. Terminé temprano en el museo y Alejo me llevó en auto hasta Palermo. Me dejó en Juan B. Justo y Santa Fe, en la puerta de un local enorme que vende colchones. Entré. Me atendió un vendedor. Me dijo los precios. Describía los colchones rápido, intentando leer mis reacciones. ¿Qué buscaba? ¿Qué necesitaba? ¿Qué quería? Caminábamos entre colchones sin sábanas y sommiers de una y dos plazas, la mayoría blancos o grises. Le pedí un colchón duro. Me ofreció uno, luego otro, más barato. Luego un tercero, aun más barato. Elegí el segundo. Hicimos un breve trámite. Pagué. Me fui. Lo entregan en mi casa dentro de dos días. Fue tan fácil que me emocioné.

Viernes. Imposible leer con un estado de ánimo tan voluble. En la web encuentro un documento de Lacan que dice que era estudiante de la “faculté des lettres.”

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