
Julián Weich, el popular conductor de TV y actor que actualmente encabeza el programa *Qué Mañana* en Canal 9, ofreció una mirada íntima y reflexiva sobre la paternidad en una entrevista con El Observador 107.9. Para Weich, ser padre es un proceso dinámico, marcado por el aprendizaje constante y la aceptación de que no existe la perfección, sino el esfuerzo por minimizar los errores y proteger la infancia de los hijos.
En el diálogo se analizó que uno de los principales desafíos que se plantea en la actualidad es la desconexión emocional entre padres e hijos, potenciada por el uso excesivo de dispositivos electrónicos. Hoy es frecuente observar a padres físicamente presentes pero absortos en sus pantallas, lo que dificulta la interacción afectiva y la construcción de vínculos sólidos.
Weich con relación a eso señaló que con los hijos es importante exponer la vulnerabilidad y la transparencia emocional. Especialmente en momentos difíciles como lo fue en sus dos divorcios, afirmó. En lugar de ocultar sus sentimientos, optó por compartir sus emociones con sus hijos, entendiendo que esta sinceridad fortalece la confianza y la cercanía. A pesar de las separaciones, mantuvo una presencia activa en sus vidas, estableciendo rutinas de convivencia que priorizan el contacto diario y la compañía.
Su relación con su hijo Jerónimo fue un ejemplo de aprendizaje mutuo. Al llegar a la mayoría de edad, Jerónimo tomó decisiones poco convencionales (es naturista y ecologista), y Weich eligió respetar su autonomía y su búsqueda personal. Esta experiencia le enseñó que la paternidad no se trata de imponer caminos, sino de acompañar y confiar en las elecciones de los hijos, incluso cuando difieren de las propias expectativas.
El conductor reconoció que su infancia, marcada por conflictos familiares, influyó en su forma de criar. Buscó evitar los errores del pasado y fomentar la independencia de sus hijos, algo que no recibió en su momento. Además, criticó la obsesión por la felicidad basada en bienes materiales o logros externos, un modelo que, según su visión, genera ansiedad y descuida lo esencial: el tiempo y la atención hacia la familia.
Weich advirtió sobre la crisis que atraviesa el rol paterno, caracterizada por la ausencia física o emocional de muchos padres y el temor creciente de las nuevas generaciones a asumir la paternidad. Factores como la incertidumbre económica, el compromiso de por vida y los cambios sociales han llevado a que muchas personas pospongan o descarten la idea de tener hijos, un fenómeno visible incluso en la vida cotidiana de ciudades como Buenos Aires.
Su experiencia como tutor de dos jóvenes de Mozambique durante casi una década reforzó su convicción de que el apoyo y las oportunidades pueden transformar vidas. Más allá de lazos biológicos, la paternidad implica un compromiso con el crecimiento y el desarrollo de otros, especialmente de quienes enfrentan contextos más vulnerables.
Para Weich, la paternidad moderna exige adaptarse a una generación más libre y globalizada, donde los hijos desafían los límites tradicionales y toman decisiones autónomas. En este escenario, el equilibrio entre la guía y el respeto por su independencia se vuelve fundamental.
Finalmente, insistió en que ser padre es una responsabilidad constante, no limitada a momentos puntuales. Los hijos actuales requieren presencia, afecto y comprensión, más que autoridad impuesta. La relación entre padres e hijos evoluciona con el tiempo, y a menudo son los propios hijos quienes enseñan lecciones valiosas, enriqueciendo la experiencia familiar y redefiniendo el significado de ser padre en los tiempos que corren.
Mirá la entrevista completa:
https://www.youtube.com/watch?si=rdY9gGFbqybgPnJJ&v=Mk6vtA0ViVA&feature=youtu.be










