EL TIEMPO SE ACABA |
| ¡No más gente durmiendo en la calle! |
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El presupuesto de Mauricio Macri para el 2009 tiene como gasto prioritario sabé qué: la recolección de residuos. No entiendo un pomo de política, pero, por lo que muestran los números, se ve que a Macri le preocupa más ver una bolsa en la calle que ver a un tipo en la calle.
No dudo que es positivo ocuparse del destino de los residuos, ocuparse del reciclaje y demás. El equilibrio ecológico es un caos. Pero, vamos: ¿qué elige? ¿Salvar el destino de nuestros desperdicios o salvar el destino de la gente?
Un tipo que duerme en la calle es un tipo que no tiene nada que perder.
Si lo ve a usted y lo achura, qué coño le importa: en la cárcel va a estar mejor, con techo y comida gratis. Esta disparidad social hace imposible cualquier clase de discurso, cualquier charla de café, cualquier proyecto de país, cualquier ideología.
Es necesario exigir de inmediato que nadie más, a partir de hoy, duerma en la puta calle. Es urgente que el gobierno instale dormideros, limpios, pulcros, donde la gente pueda ducharse, limpiar su ropa y descansar. Es de vida o muerte que toda esa gente tenga acceso a dos comidas diarias, si no, no hay evolución, no hay sociedad, no hay nada.
El otro día ví a un tipo durmiendo en la entrada de la boca del subte, en Tribunales en hora pico. Si hay un lugar choto para descansar, es la boca del subte en hora pico.
No más gente durmiendo en la calle, viejo. Es elemental. Sálvenlos ahora mismo. Hay familias enteras allá afuera. Generaciones y generaciones de gente con la que usted y yo, no tenemos una cosa en común. Gente que no se educa. Que no ve tele. Que no lee. Que duerme con el culo en las manos a la intemperie, como un felino.
Diez años atrás, uno se sorprendía al ver a un hombre durmiendo en la calle. Pero, por lo general, era un tipo medianamente loco, un borrachín, así que uno se justificaba, se decía: alguien que se ha perdido. Ha tenido una vida y ha dado un mal paso. Este hombre se ha caído. Pero si ha caído es porque existía un piso. Ahora es distinto.
Unos diez años atrás, un amigo fue al África y se asombraba de ver tanta gente tirada en las calles como perro viejo. Pasó el tiempo y estamos rodeados de gente tirada como perro viejo. Que deje de asombrar no significa que no haya nada que hacer. O que no sea alarmante.
Yo no tengo dudas: para empezar a hablar, para que existan políticos y funcionarios, y presidentes y ministros, y Estado y gobierno, hay que sacar a la gente de las calles. Hay que sacar a la gente de las calles, para poder seguir con nuestra vida. Estamos envueltos en una realidad en llamas: que sigan saliendo los diarios, que siga habiendo provisiones en el super, música para escuchar, cine para ver, no significa que el fuego no nos esté comiendo vivos.
Cada vez que alguien ve un informe sobre el flagelo del paco, o el malestar de Nazarena Vélez, o la chotada que sea, yo pienso: ¿cómo coño se emociona esta gente con su edificio rodeado de tipos desahuciados, que guardan sus colchones entre los árboles de las plazas y eso es todo lo que tienen en este mundo?
Semanas atrás, a tiro de Casa Cuna, ví como una mujer barría la vereda. No era cualquier mujer y, para ella, no era cualquier vereda. Era, digamos, el patio de su casa, porque ella, su marido y todos los hijos que tenía, vivían allí en esa vereda estrecha, bajo la autopista. Y la mujer mantenía ciertas conductas de quien tiene casa, sólo que su casa era atravesada por cientos de miles de personas que van camino a la Plaza Constitución. Era un ama de casa sin casa. Era un ama de vereda.
Y ocúpese de usted también. Deje de amarrocar cosas que no utilizará jamás. Basta de comprar ropa al pedo, siguiendo una moda que no alcanzará nunca. Libros que jamás leerá. Basta de acumulación triste. Se va a morir y tendrá que dejar todo eso atrás. Además, si su vida es una mierda, por mucho que acumule, esa sensación no desaparecerá.
Basta de gente viviendo en las calles, amigo.
No pienso discutir esto con nadie más. Se acabó acá.
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Por: Cicco. Cada vez que escucho de un secuestro, de un asesinato impiadoso a sangre fría, de un robo a mano armada a un aciano que lo hacen moco, pienso: no más gente en la calle. Es tan básico. No más familias durmiendo a la buena de Dios. Así de sencillo. Para que una sociedad funcione, todos deben contar con una mínima garantía de vida que se sintetiza en dos cosas: techo y comida.
