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¿SUSANA ES MÁS COHERENTE?
¿La iglesia es hipócrita?

Vaticanomano que pidePor: Cicco. Imagine a un anciano millonario que tiene una fortuna atesorada en un palacio muy lejos de donde usted vive, algo que heredó durante siglos y que originalmente fue obsequiada por otras personas. Este palacio está lleno de tesoros increíbles, antiguos, de un valor incalculable. Imagine que este hombre envía un empleado a cada país del mundo a supervisar la situación social. Ahora bien, imagine que estos empleados, al igual que de tanto en tanto el mismo anciano millonario, dicen cosas como: “La pobreza Argentina es escandalosa” o advierten al mundo de la “desintegración del tejido social” y “la profunda crisis de valores”.

Esto fue, entre otras cosas, lo que le dijo el cardenal Bergoglio al Papa la última semana sobre la situación crítica de nuestro país. Ahora bien, no entiendo como nadie se pregunta: “Estamos de acuerdo, la situación es crítica, ahora dígame, ¿por qué no rematan todo el oro y las obras que atesoran en el Vaticano?” Quiero decir, si piden un esfuerzo que sea un esfuerzo compartido. Que esta gente empiece por su casa.

Cada vez que escucho a la iglesia hablando de pobreza es como si escuchara a un caníbal hablando de ensaladas. Durante muchos años, viví frente a una escuela de monjas donde, los sábados por la mañana, hacían obras de caridad. Desde bien temprano, incluso antes del amanecer, se formaba una fila de gente desahuciada esperando. La obra de caridad consistía en darle a cada uno un sánguche de jamón y queso. Visualmente, el acto se limitaba a un brazo que salía de una puerta de roble y le entregaba la bolsa con el sánguche. Ahí terminaba todo. Ahora bien, con tanta gente durmiendo en la calle, ¿por qué no ir más allá y convertir las iglesias en dormideros de emergencia, como sucedía en tiempos de guerra?

No dudo en que hay sacerdotes solidarios, pero esto sucede en toda institución. Siempre hay alguien bueno. Lo principal aquí es preguntarse: ¿para qué esta gente quiere todo ese tesoro en un mundo cada vez más hecho pelota? ¿Cómo alguien puede exigir solidaridad cuando tiene la llave económica para paliar el hambre de buena parte del planeta? ¿Por qué, en lugar de administrar las donaciones de sus fieles, no administran sus propios fondos? Por otra parte, ¿no es precisamente de esto de lo que hablaba Jesús cuando criticaba a los ricos que sólo donaban sus sobras?

Es más comprensible que Susana pida la pena de muerte, a que la Iglesia exija el fin de la pobreza.

Si quiere ser creíble, que empiece por ella misma. Y si no, que se calle la boca.

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