LA SOLUCIÓN QUE FALTABA |
| ¿Dónde hay que poner a los travestis? |
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El diario La Nación, que acostumbra hacerse eco de corredores indignados de Palermo, llamó la atención de que, de los dos baños químicos que prometió el gobierno, sólo funciona a duras penas uno y que los autos de la gente decente 23 horas al día, suelen invadir zonas vedadas para su uso como centro de lubricación del bajo vientre. Esto conduce a replantear el tema de la localización de los travestis. No es poca cosa. Hay nueve mil en la Argentina y los números suben: hoy cada vez más familias conciben varones que patean pelotas, son goleadores formidables y se embarran hasta los 15 y luego terminan con lolas y taco aguja. Un 90% de los travestis, que a la luz del día son discriminados, a la luz de la luna, solicitados, se gana la vida practicando escalas griegas con instrumentos de viento de carne y hueso. Hasta mujeres y parejas los eligen para cumplir sus fantasías.
Pero, ¿qué hacer con ellos? ¿Adónde llevarlos? ¿Cómo tenerlos cerca y tenerlos lejos? El asesino serial sondeó con ingenieros, arquitectos, urbanistas, fiolos y sátiros, y decidió hacer un humilde aporte a la polémica, sumando alternativas para una relocalización armoniosa, donde todos ganemos, los corredores sean felices y los preservativos de colores vuelvan al lugar de donde vinieron.
1) La primera alternativa es situar a los travestis, después de las 22hs, en garajes del microcentro para que allí hagan sus cosas. Es práctico, silencioso, hay infinitas ofertas y además, esta actividad permite al día siguiente, reutilizar el contenido cremoso de las piezas diminutas de colores, en pomadas para lustrar autos.
2) Instalar a los travestis en restoranes de las Cañitas, ubicándolos discretamente bajo las mesas, en un sector que volverá a llamarse, en forma encubierta, de fumadores. Existirá un código para la ocasión, una clave que deberá saber todo cliente y que consistirá en ordenar elípticamente: “Necesito condimento para mi pancho”. El comensal que así lo dispusiera, será trasladado a una mesa con manteles por el piso donde será debidamente servido y condimentado. Estos serán los únicos restoranes de la zona donde las servilletas se encontrarán, por razones obvias, debajo de la mesa.
3) Rediseñar los baños en las terminales de subtes y colocar a los travestis de a uno por mingitorio, envueltos en porcelana. Esto agilizaría el trámite de descarga sexual, eliminaría exhibiciones innecesarias y potenciaría, por último, enormemente el mercado de los sanitarios.
4) Piquetes con premio. Aquí la cosigna es revertir el tiempo perdido que usted sacrifica en todo corte de tránsito, con patrullas de travestis acompañando los piquetes, que se ocupen simultánea y eficazmente de que los conductores tengan sus instrumentos de viento bien afinados. Esto llevaría a cada vez más gente a exclamar: “Un piquete. ¡Qué bueno!”
5) La tercera docena de obsequio. Las campañas de bonificaciones irrisorias de las cadenas de delivery de empanadas, sumarían, en el futuro, un obsequio: si uno pide dos docenas de empanadas salteñas vendrán, de regalo, con un salteño que le hará sentir que usted también guarda en su interior más de un parecido con las empanadas de queso y cebolla.
Como habrá visto, hay un sinfín de posibilidades que los corredores de los Bosques de Palermo aún desconocen, embebidos en su ira contra el vendaval travesti, algo que les impide ver más allá de su propio calzado de atletismos. Pero en estos temas, sólo hay que saber esperar hasta que llegue una solución acorde a las demandas. Como dice el dicho: siempre hay algo nuevo bajo el mantel.
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Por: Cicco. El Gobierno de la ciudad imaginó que, creando una zona roja perimetrada y con baños químicos en los Bosques de Palermo, pondría fin a la polémica de los travestis que lubrican a gente que actúa con decencia 23 horas al día. Sin embargo, son cada vez más los corredores que protestan porque, lo que antes era un bosque arbolado ideal para el trote, acabó siendo un bosque destartalado, sembrado de piezas diminutas de colores que comúnmente llamamos forros usados, ideal para el mame.
