21 12 2012

/Por Cicco. El 12% de los argentinos cree que el mundo se termina el próximo 21. Dos de cada diez chinos piensa lo mismo. Cada vez más llegan noticias de gente agorera que decide poner fin a su vida antes de que el mundo le ponga fin a él y a todos nosotros. Pero, ¿cuáles son las hipótesis más asombrosas de lo que sucederá? Y, la pregunta más urgente, ante el inminente acabose, ¿conviene más pagar en efectivo o comprar en cómodas cuotas?

Veamos las elucubraciones apocalípticas para los próximos días. El 12 de alinean las pirámides y forman una línea junto con tres astros. El 21 la Tierra se alinea con el centro de la galaxia. El 21 subirán las aguas y las ciudades quedarán sumergidas como la Atlántida. Habrá tres noches continuas, y el eje de la planeta volverá a girar en sentido contrario. El 21 impactará la Tierra contra un planeta llamado Nibiru. El Planeta recibirá la caída de un asteroide que pondrá fin, al igual que en tiempos de los dinosaurios, con todo lo que hay en pie en él, incluida la Cámpora y Moyano. Desde el sol, llegará una llamarada que viajará 93 millones de millas y cocinará el planeta dejándolo como un bife ancho.

De tanto alboroto, la propia NASA salió a dar un comunicado diciendo que no hay riesgos de tsunamis ni meteoritos ni cambios atmosféricos relevantes para esa fecha. Creó en su web una sección llamada por qué el mundo no se acabará. Donde repiten que sólo el 21 habrá un cambio de solsticio, como debe ser. Nada fuera de lo común. Y hasta científicos se reunieron el 28 de noviembre para dar una video conferencia buscando calmar los ánimos.

No importa lo que digan los científicos, la gente es paranoica: y cree que ellos lo único que buscan es crear una falsa tranquilidad. De ese modo, ante un escape inminente, ¡ellos estarán mejor preparados! Ya lo anticipó la peli “2012” donde sólo un puñado de presidentes y multimillonarios tenían acceso a una nave super blindada que los ponía a salvo del acabose.

En verdad, vamos a ser sinceros: no hay mucho para hacer si el fin del mundo es un hecho. Lo enfrentaremos al igual que cada conflicto importante que se nos pone en la vida: cruzados de brazos y sentados en el sillón. Si 60 mm de lluvia crean un estado de paranoia globalizado, qué nos queda para el Armageddon, que incluye agua, fuego y asteroides. Por eso, relájese, tome asiento, sírvase un refrigerio. Ármese una picadita. Compre un mejor televisor. Prepárese un buen sistema de audio para recibir el 21 una buena transmisión en vivo del fin del mundo. Verá cómo cae una ciudad tras otra en la pantalla, hasta que la programación se termine y sepa que llegó la hora de irse a la cama. Ya lo dijo el politólogo Giovanni Sartori, el hombre se transformó en homo videns, ya no busca más nada, sólo mira: somos espectadores natos. No importa que el mundo se caiga a pedazos en tanto y en cuanto, tengamos una buena ubicación. Por eso, desde el Asesino Serial, queremos darle un consejo sabio cuando todo acabe: no se resista, disfrútelo. Con el control remoto en la mano, hasta el Armageddon es una fiesta. Y lo mejor de todo es que no quedará nadie para barrer los destrozos.