SOBRE LOS COMENTARIOS EN LOS MEDIOS EN INTERNET
Esta lengua es mía

Lengua 2Lengua 1Lengua 3Por: Sebastián Di Domenica. No quedan dudas. Aquel público estático de los medios de comunicación en papel ya no existe más. El público de hoy quiere leer, ver o escuchar, pero luego comentar. Bueno, sólo un pequeño porcentaje de los lectores de una nota en un medio en Internet, se toma el tiempo y el trabajo de opinar. Pero cada vez más, esa participación crece en importancia y se multiplica. Una modalidad de conversación e intercambio que surgió en los blogs, pero que rápidamente se extendió a todos los proyectos periodísticos en Internet. La razón: la gente tiene muchas cosas que decir y ganas de dejar su voz. Hace algunas semanas, el colega Hipercrítico Pablo Llonto habló sobre la temática. Mientras que Norberto "Ruso" Verea en una entrevista, también opinó sobre los comentarios.

Por supuesto, la multiplicación de voces siempre es un adelanto en todo sentido. Que los lectores puedan opinar y comentar sobre aquello que se publica en grandes medios es un avance y una mejora real en la democratización de las vías de expresión. Y todo esto ocurre gracias a Internet. Porque el periodismo en papel, en radio o en TV cuenta con espacio limitado, mientras que los espacios de noticias en Internet cuentan con espacio ilimitado; y una nota aparecida en un diario en Internet puede darse el lujo de publicar más de cien comentarios de lectores al pie.  De hecho, cuando una noticia impacta o genera verdadero interés entre muchas personas, los comentarios se multiplican por decenas y centenas. 

Entre la opinión y el ataque
 
Llonto en su columna "Si se calla el lector", se refirió a la poca importancia que le ofrecen los grandes medios a las opiniones de los lectores. Pero en el mismo texto también señaló que la situación cambia en las páginas de Internet: "Allí el clamor popular parece el más escuchado. Crueles, y ciertas veces confusos, los mensajes de los lectores actúan como canal de libertad mínimo."

Por su parte, Verea en la mencionada entrevista, y a partir de su rol de editor de un blog, se ocupó especialmente de los comentarios y de las dificultades que plantean: "el anonimato ofrece impunidad, porque yo sí me presento como Ruso Verea, pero hay otros que dejan comentarios en el blog que no se presentan. Esto me obliga a tamizar y diferenciar entre quien tiene buena leche y quien tiene mala leche. Y eso me lleva a desarrollar un trabajo de pensamiento y entendimiento que me ayuda a crecer. Tipos que mandan cosas que son provocadoras pero que sirven, y otros que son definitivamente provocadores al pedo, o impunes por la posibilidad que ofrece este medio."

Tanto Llonto como Verea observan de manera clara varias de las problemáticas que ofrece la nueva modalidad de comunicación. Llonto habla de libertad pero también de crueldad y de confusión. En tanto, Verea valora la posibilidad de un ida y vuelta abierto con el público pero también habla de anonimato, de impunidad, de mala leche, de buena leche; y finalmente, de una necesidad: tamizar o editar cuando sólo hay mala leche y provocación.

Vamos por partes. Democratizar las voces es maravilloso. Multiplicar la comunicación con toda la gente, también. Bienvenidas sean. Pero no todo es maravilloso en el mundo de los comentarios.

Multiplicación y repetición: Cuando una nota periodística en Internet causa mucho interés, se generan muchos comentarios. Siempre es interesante leer las opiniones de la gente, pero cuando esos comentarios superan varias decenas, los mismos se funden entre unos y otros, y el aporte se desdibuja. No hay tiempo para leerlos y abruman. Además, se repiten ideas y conceptos una y otra vez.

Anonimato, crueldad, impunidad: Tal como lo señalaba Llonto y Verea, en Internet la crueldad y la mala leche son moneda corriente. Los insultos y las ofensas se repiten de manera continua. A su vez, en algunas oportunidades, los insultos se mezclan con ataques personales y hasta calumnias sin fundamentos claros. Acciones que se desarrollan desde el anonimato y a partir de actitudes infantiles. Así, los comentadores parecen jugar al ring raje: joden a alguien y se van corriendo.

Bien por los comentarios, que han llegado para quedarse y para aportarle al periodismo las miradas de la gente y del público. Suman en todo sentido. Pero como todo contenido que sale en un medio de comunicación, requiere de un trabajo de entendimiento.

Mi conclusión es que los comentarios deben ser editados. Y editar no es censurar. Simplemente es evitar la publicación de calumnias, injurias, ataques personales, crueldades ofensivas o insultos. Ese mismo anónimo, cuyo comentario no fue publicado, puede luego abrir un blog y exponer su resentimiento u odio a viva voz. Con toda la libertad del mundo. Bien por él, y por las inmensas posibilidades que ofrece internet.  Es decir, si quieren insultar que lo hagan, pero en su propio espacio. Yo me quedo con la discusión, el diálogo, el intercambio, la crítica y la reflexión. 
 
Para terminar; link a los reglamentos planteados por varios diarios para foros, comentarios o espacios de participación: Perfil, La Nación y Crítica.

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