REFLEXIONES SOBRE SAN LORENZO
La culpa y el chancho

La agresión de los hinchas de San Lorenzo en las noticias de Clarin.comPor: Pablo Llonto. Una costumbre argentina, copiada de una costumbre francesa, que copió una costumbre italiana que venía de una costumbre española, es la de no asumir las culpas. Volvemos sobre el tema: ¿Cuánto tiene que ver el periodismo con la cobardía de doce, veinte o treinta enfermos de San Lorenzo que perdieron un día de trabajo (si suponemos que trabajan) para arrojar monedas a los jugadores en el aeropuerto de Ezeiza? ¿Cuánto tiene que decir nuestra prensa –y no dice – de los aprovechadores del fútbol que comercian con futbolistas e ilusiones?

Digo todo esto a modo de introducción de algunas cuestiones filosóficas que los periodistas, por el momento, no tenemos ganas de discutir. La exaltación del triunfo, la dramatización de las derrotas, la incubación de ídolos, la idea impuesta de “El fin justifica los medios”, los enfoques mercantilistas del deporte, la valoración exagerada de los futbolistas, la necedad de confundir valor y precio.

Todo ello ha formado parte del gran envenenamiento de los medios de comunicación año tras año, década tras década y hoy, amigos, ya es tarde.

Hemos formado hinchas trastornados, a quienes sólo les importa ganar y que aprenden reflexiones deportivas de boca de trastornados relatores o comentaristas que todos los domingos dicen frases como éstas: “el fracasado director técnico”, (vayan a la columna de Cristian Garófalo en TyCSports.com : “Justo cuando San Lorenzo quería olvidar la frustración del reciente centenario apareció algo peor… ni más ni menos que el fracaso del siglo”)

Hemos falsificado la realidad con la hipócrita repetición de “lo importante es competir” mientras al periodismo le importa un rábano la reivindicación del segundo puesto, del tercer puesto, y mucho menos del último puesto. ¿Quién sino un periodista es el que bosqueja en la semana la sensación de ‘peligra la continuidad del entrenador si no se obtiene un buen resultado?

Hemos sembrado la idea de que los empresarios “salvan” a los clubes, “realizan inversiones”, “arriesgan su patrimonio”, “compran jugadores”, “ayudan a la institución”, y de ellos, Marcelo Tinelli ha sido el último mal ejemplo.

¿Y que tiene que ver esto con la estampida en San Lorenzo? 

Que nada de la patética exhibición del otro día, cuando se escuchaban gritos de “mercenarios” y “traidores”, hubiese ocurrido si nuestra prensa hubiese extirpado, décadas atrás, el disparate aquel de quien gana es bueno, quien pierde es malo.

Que la mejor comprobación de lo anterior es pensar cuántos de esos disparatados “simpatizantes” hubiesen estado allí gritando “grande Bergessio” si los resultados hubiesen sido otros.

Que nada de cuánto le ocurre a San Lorenzo (club endeudado y rodeado de aprovechadores) habría acontecido si la prensa no excitase a dirigentes y empresarios con el asunto de “comprar jugadores”, a los jugadores con la pasión del dinero, y a la conversión del pensamiento de la gloria por el pensamiento de la moneda.

¿Así que el cuerpo técnico de Russo ganaba más de un millón de pesos por año? ¿Así que un jugador de fútbol en San Lorenzo cobre 44.000 pesos por mes? ¿Así que el futuro de San Lorenzo se discutía en la empresa Ideas del Sur? ¿Así que Tinelli dijo que amaba a San Lorenzo y venía para ayudar al club?

¿Y de quién será la culpa?, diría la abuelita. ¿Del chancho?

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