DANIEL OSVALDO

Por Pablo Llonto. La reacción periodística frente a los actos de censura suele sufrir censura. Uno de los hechos más directos de amordazamiento a un protagonista deportivo ocurrió la semana pasada en Boca.

 

Luego de concertar una entrevista con el delantero Daniel Osvaldo, los redactores de la revista La Garganta Poderosa, editada por periodistas de diversas villas metropolitanas, esperaron que la nueva figura boquense se acercara, tal cual lo prometido por su representante, al barrio Rodrigo Bueno, en la Costanera Sur. Entre otras cosas, y siguiendo una línea que dicha publicación mantiene desde hace años, se le pediría al futbolista un pronunciamiento por algunos hechos sociales. Entre ellos, homenajear a Gastón un pibe de 13 años que murió el año pasado al caer en un pozo ciego, existente debido a “los incumplimientos de la ley de urbanización”, según denunció la revista.

Osvaldo había aceptado la entrevista, y aceptado el marco de diálogo propuesto.

El día de la nota y “por teléfono”, el departamento de Prensa de Boca les dice a los jóvenes periodistas: “Osvaldo no hablará del tema Gastón. Y si quieren entrevistarlo igual, en el club, la nota deberá hacerse 'con las normas de Boca. Para verlo 15 minutos, tienen que mandar hoy mismo 10 preguntas por mail, únicamente deportivas”. La revista denunció con este entrecomillado los textuales de los censores. Además comentaron que la entrevista se llevó adelante con el jugador “custodiado” por tres hombres de prensa del club, “sin un segundo de intimidad con Osvaldo” y advertencias del tipo: “una pregunta entrevista fuera de lugar y se termina la nota”.

El silencio de los grandes medios sobre este hecho es el mismo silencio que se viene guardando respecto de las decenas de comentarios futboleros o de otros deportes que salieron publicados en los últimos días en Clarín, Olé y el diario Muy, sin la firma de sus autores. Los periodistas deportivos se sumaron así a una protesta de los trabajadores de prensa del grupo Clarín que reclaman mejores salarios y respeto a los convenios colectivos de trabajo en la empresa de ganancias multimillonarias (según propios balances que se pueden ver en www.grupoclarion.com el año pasado tuvo 19.616 millones de pesos de ventas netas).

En ambos casos la censura metió mano y fuerte, pero como sucede desde hace un buen tiempo en la Argentina, las denuncias sobre hechos aberrantes en el periodismo y en el periodismo deportivo en particular, sólo merecen espacio en los pequeños espacios de información que aún levantan, con dignidad, las banderas de las defensas de la libertad y del respeto laboral a los sectores más débiles de la sociedad.