La periodista Magdalena Ruiz Guiñazú fue entrevistada por Pablo Sirven en Un Mundo con Periodistas, el ciclo que tiene como conductores a Luis Majul, Pablo Marchetti y Pablo Sirvén, y que se emite por Canal á. En la charla, Magdalena no pudo evitar hablar de la disputa cultural entre el oficialismo y los medios opositores: “Siempre ha sido difícil mantener la libertad de prensa en el país, tenemos dificultad en aceptar la opinión disidente del otro”, y agregó: “Hay una manera muy autoritaria de considerar la vida, la prensa y la república. El que no acata, el que no baja la frente entonces es un enemigo”, analizó la periodista.

 

Pese a llevar décadas trabajando como periodista, Magdalena confesó algunas de sus entrevistas pendientes: "Me gustaría entrevistarlo al Papa Francisco. Creo que está haciendo un papado muy impresionante, ha dado vuelta la Iglesia, la ha convertido en un símbolo de equidad, de justicia, de no permitir las mediocridades o los hechos aberrantes que han estado tapados tantos años, como por ejemplo la pederastía, el maltrato a los chicos"

Además recordó el momento de su infancia en que comenzó su interés por el periodismo: "Cuando terminé el colegio surgió una revista de Acción Católica, por eso en casa me dejaban ir. Se llamaba Gente Joven”. “Me sirvió de che pibe, como cadete y así empecé", relató.

"En Buenas Tardes, mucho gusto fue donde realmente empecé a trabajar más fuerte", continuó, a la vez que recordó a uno de sus principales referentes: "Cacho Fontana es un señor que me enseñó a trabajar realmente, haber trabajado con Cacho fue fantástico"

Sobre los años posteriores no mantienen el mismo recuerdo: "Trabajar en la dictadura fue muy duro, muy terrible y al mismo tiempo con la sensación de que era un deber de conciencia oponerse y denunciar”, resumió Ruiz Guiñazú.

"Las mujeres periodistas hicimos algo que nuestros colegas no habían hecho, que era decirle en la cara, al Ministro del interior ( General Albano Harguindeguy) que no había libertad de prensa, que todo era controlado, que todo era bajo censura. Y él, que había pensado que íbamos a ser unas idiotas, que nos íbamos a contentar con unas masitas a la hora del té... Por supuesto la reunión terminó ríspidamente”, recordó la periodista.

También se refirió a su rol de madre: "Yo creo que falté mucho de casa, los chicos son muy buenos y no me lo reprochan, pero estaba poco en casa. La vida de una mujer profesional es así, complicada. Yo tímidamente les decía a mis hijos: “Cuando ustedes volvían del colegio yo estaba…”.