COMPUTADORAS Y ALFABETIZACIÓN DIGITAL/
El Indec de las Tec

NETBOOK Y CIFRAS OFICIALES DE MÁQUINAS ENTREGADAS/Por: Adriana Amado - @adrianacatedraa En estos momentos el contador de computadoras entregadas a alumnos secundarios habrá movido algunos índices su cuenta progresiva. Las siete cifras son de por sí impactantes pero es muy pronto para saber si tienen impacto de verdad. Que no se mide por la cantidad de conexiones eventuales sino por el uso concreto que se hace de esa tecnología. Ese mapa es un poco más incierto.

Hace unos meses Página 12 publicó una encuesta que afirmaba “Siete de cada diez chicos y chicas de 11 a 17 años en la Argentina tienen computadora en su casa y forman parte de una red social.” La cifra era alucinante solo si se consideraba que la mitad de nuestros adolescentes no termina el secundario. Pero además, porque contrastaba con el 80% que en la misma encuesta decía tener internet en la casa: más que los que tenían computadora. Sin embargo, solo el 11% declaraba usar la computadora para investigar y menos de la mitad para informarse. Pero la encuesta concedida “en exclusiva” a ese medio no fue difundida con datos que permitieran evaluarla, como expliqué en una nota previa, con lo que no puede irse más allá de señalar algunas inconsistencias.

El dato de uso de internet no es marginal sobre todo si se considera un indicador de hábitos de lectura. Hace unos domingos el diario Perfil se preguntaba acerca de las conclusiones de una encuesta oficial que sostenía que “en Argentina la lectura es casi universal”, una experiencia por la que pasan el 96% de los argentinos. Las encuestas publicadas en el Sinca tienen seis años. Por entonces, se decía que poco más de la mitad leía habitualmente, aunque con una gran variación de un año a otro. En 2005 el 56% del AMBA dijo que leía habitualmente y al año siguiente solo lo hacía el 36%. El criterio del estudio de 2012 es considerar lector a “quienes leen durante 15 minutos o más, diarios, libros, revistas, textos en pantalla u otro tipo de material”. Omar Genovese, autor de la nota de Perfil, confirmó que ese “otro tipo de material” se refiere a los dispositivos digitales y prácticas derivadas tales como correo y redes sociales. Y según la encuesta, “la lectura en internet es realizada por el 50% del total, y leen: 60% mails, 39% diarios, 42% redes sociales”. Con esta perspectiva, no sorprende que la oficialidad festeje nuestros avances culturales.

Genovese observaba que las competencias de un lector “nativo digital” no tienen que ver precisamente con la lectura sino con el diseño espacial de la información: “Considerar que esto solo habilita una conducta lectora llevaría a pensar que jugando al Nintendo se aprende la lengua inglesa de manera absoluta”. Los docentes comprobamos cada día del año que estos nativos digitales tienen grandes dificultades para aprovechar la supuesta alfabetización digital en su escolaridad. Al punto que la idea de “nativo” nos remite más bien a la idea del buen salvaje que no puede doblegar el corrector del Word ni usar la funcionalidad básica de una planilla de cálculo a pesar de haber manejado el joy stick desde la más tierna infancia.

En el libro Jóvenes, culturas urbanas y redes digitales (editado por Ariel y Fundación Telefónica) Néstor García Canclini recuerda que en nuestros países hay dos juventudes, la conectada a las redes a y a las instituciones, y la otra, la precarizada desconectada de ambas. El puente entre ambas no se construye únicamente “revoleando laptops”, al decir de Alejandro Piscitelli, o convirtiendo en lector a cualquiera que revisa su pantalla de celular mientras espera el colectivo. Equipamiento y competencias lectoras son condiciones imprescindibles para promover la alfabetización digital, pero no alcanzan. Menos si las encuestas oficiales insisten en mostrarlas como metas superadas.

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