Por: Luis Majul. Cristina ganará en primera vuelta, por robo, y empezará una nueva época en la que el kirchnerismo se transformará en una fase superior del peronismo. La presidenta obtendrá más del 40 por ciento de los votos porque su figura absorberá lo mejor del proyecto que se inició en el año 2003 ya que la muerte de Néstor Kirchner se terminó llevando lo peor. O, para ser más precisos: lo que más irritaba a la clase media. La jefa de Estado se quedará “con todo”, además, porque la oposición está fragmentada, y no termina de aparecer nadie que represente una alternativa mejor a la reelección presidencial. Las encuestas muestran que está muy cerca de lograr la hazaña, y que sus eventuales competidores, como Ricardo Alfonsín y Mauricio Macri, no terminan de levantar vuelo y, además, no le llegan a los talones. La realidad juega a nuestro favor. El crecimiento económico de la Argentina es el más importante y sostenido de toda Latinoamérica. Les tapamos la boca a los ultraliberales que nos proponían enfriar la economía. Además, estamos ganando la batalla cultural contra los medios hegemónicos. Ahora la mayoría de los argentinos sabe que existe otra realidad más allá de la que muestran Clarín, Todo Noticias y La Nación. Y en octubre los nuevos votantes colocarán en las urnas la boleta de Cristina, porque se sentirán identificados con los postulados de la nueva Juventud kirchnerista que les propone una pelea contra un enemigo claro y la búsqueda de un sueño por una sociedad mejor.
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