Crónicas + Desinformadas

Esta semana veremos una de las consecuencias más radicales de la vida en pandemia: la vuelta de los chicos a la escuela. Porque, sin ánimos de ponernos paranoicos, ¿qué clases de chicos son los que regresarán? Sin dudas, no son los mismos que más de un año atrás cerraron el año. ¿Podrán esos chicos, en la mayoría de los casos, encapsulados 365 días en departamentos, conectados a la abducción tecnológica, prácticamente reclusos en su propia habitación, volver a ser lo que eran? No lo sé, ni nadie lo sabe. El protocolo de seguridad en las escuelas indica que la normalidad aún tardará un tiempo en llegar. 

Cada vez que escucho a alguien decir que va a seguir a su corazón, me agarro la cabeza, pues siento como si se tratara de seguir el consejo de un amigo tonto, que aún a los 50 años, cree en los reyes magos, sigue coleccionando muñequitos, celebra Halloween, y papá le mantiene la obra social. 

Si alguien tuvo tantas vidas y muertes como Charly o Maradona, ese, sin dudas, es el ex campeón Mike Tyson. Se recuperó de todo. De ser campeón histórico e imbatible. De ser adicto al sexo. Al alcohol. A las drogas. De ganar millones y gastarlos en una noche. De ir, acusado de abuso, a prisión. De perder todos los títulos y recuperarlos. Fue actor cómico. Conductor de entretenimientos. Fue invitado estelar de Marcelo y bailó no tan mal. 

No es para ponerse retros, pero hoy en día vivimos un avance imparable de peterpanía en sangre que lo afecta todo. ¿De qué se trata esto? Del síndrome de la eterna juventud, o, para decirlo más duramente, de vejetes que se niegan a reconocer que el tiempo ha pasado. 

La modelo con la modelo. El panelista con el panelista. La presentadora con el presentador. El periodista con el periodista. El gremialista con el gremialista. Están todos peleados. 

Las modas entran y salen, todo el mundo lo sabe. Disponen arbitrariamente la vigencia del amarillo y el desplazamiento del rojo. El boom del deck sobre el ladrillo. La montaña sobre la playa. El trikini sobre la malla enteriza. El trap sobre el cuarteto. Y así.

Que la inteligencia es cada vez menos humana y más artificial, ya es un dato puramente objetivo. Y por otro lado, la idiotez es cada vez menos artificial y cada vez más humana, es otro dato de la realidad.

Dentro de toda la menesunda que dejará la pandemia, tal vez haya algo rescatable. Tal vez, exista algo desde donde trazar el puntapié de lo que será, de ahora en más, el futuro de la humanidad. Puede parecer mero dato anecdótico, pero, si se lo piensa bien, contiene un sinfín de posibilidades. 

Parece de película. Y no lo es. Es el gran multimillonario de China y desde octubre, nadie sabe dónde corno está. Jack Ma, el creador de la plataforma Alibaba, había emprendido un raid de críticas al control del gobierno chino y eso, según parece, alentó su desintegración ninja en la atmósfera. 

Habrá gente –la gran mayoría digamos- que ha insultado a este año que se va. No le perdonan hacer estragos con el planeta. Ponerlo patas para arriba por un simple bichito tan pequeño que no lo podrías ni aplastar con el pie. No le perdonan a este año llevarse al Diego. Los planes de viajes de millones de personas. El barrido sin concesiones de abuelos y seres queridos. El derrumbe de economías. Países pobres más pobres. Puedo entender la bronca. Es comprensible.