Crónicas + Desinformadas

Parece un ovillo con patas. Una pelusa fantástica. Un cosmos pequeño blanco y acuático. Es, en verdad, un ser llamado turritopsis dohrnii. O, su nombre más popular que acaba de recorrer el mundo la última semana: la medusa inmortal. Este bichito pude ser la clave para que los científicos entiendan las bases del envejecimiento celular y sobre todo de como revertirlo. Ungrupo de invesigadores de la Universidad de Oviedo, en España, tras mucho probar, han logrado descifrar el genoma de la medusa mortal. Y creen que es un paso decisivo en el largo viaje hacia el rejuvenecimiento.

Pasó medio siglo desde la última tripulación a la Luna. Parece una inmensidad de tiempo, cuando las cosas van cada día a más velocidad. Pero la misión Artemis de la NASA (que iba a ser lanzada esta semana y finalmente se postergó), gracias a un cohete de 98 metros –como una cuadra de masa metálica rompiendo la atmósfera-, equipado con un sistema de seguridad de avanzada, pondrá rumbo al espacio a fin de inaugurar, desde ahora y para siempre, la Luna como un paso al cosmos. O, para decirlo mejor, un paso hacia Marte, la verdadera cruzada de la NASA y donde tienen puestos los ojos toda la tecnología e inversión en la carrera espacial. ¿Por qué volver a la Luna? Para asentar allí una base que permita proveer de asistencia a los viajes futuros a Marte y recortar algo de distancia.

Años atrás, a cambio de un trabajo un amigo apicultor me obsequió una colmena de abejas. Es decir, el famoso cajón de madera con planchas donde ellas recolectan la miel. Lo coloqué en el patio delantero de casa y las ví, entre absorto y con algo de miedito, ir y venir trayendo morfi desde la ventana de mi habitación.

Nunca habrán sospechado los Bee Gees, o Moby o los rubísimos de ABBA, llegado el caso, que su música tenía una función tan nutritiva para el cerebro. No se trata sólo de una “fiebre de sábado por la noche”, ni de menear caderas, ni de trepar al parlante, y hacer girar la bola espejada de boliche. Se trata de una sintonización del cerebro con la música con ritmo Groove –podríamos llamarla electrónica bailable- que dispara, a nivel cerebral una concentración que está asombrando al mundo científico. 

Es el 123° aniversario de su nacimiento y, en razón de esto, se estrena esta semana la segunda edición de su festival. Es, sin dudas, nuestro Gardel literario. El hombre que, al igual que el Diego, puso a la Argentina en la mirada del mundo. Por supuesto, hablamos de Borges, de quién otro. El escritor que tenía el don para narrarlo todo, en especial, lo inenarrable. Y es tan vasto, tan profundo, y tan universal que el festival en cuestión que estrena esta semana, y tiene invitados de lujo, abordará incluso el vínculo de Borges con la memoria y con la física cuántica. Las actividades son gratis y uno se apunta aquí: https://www.festivalborges.com.ar/. La primera edición lo siguieron 38 mil personas desde 60 naciones. Esta, esperan, aún más.

Dedicarle un día al año para conmemorar a la Pachamama, o sea al propio planeta, como se hace a inicio de cada agosto, tiene sabor a poco. Es como ponerle una curita a alguien que acaba de caer del piso 15. Por mucho que se haga, por mucho que se le cante, por muchas notas que aparezcan en los medios y cuenten el día ancestral donde los pueblos originarios rendían homenaje a la Madre Tierra, no alcanza ni para alfajor Guaymallén.

A la larga cadena de la crisis vernácula, impredecible, siempre creciente, potenciada y multiplicada cual viruela del mono, se sumó un engranaje crítico que encendería olas de alarmas en el inconsciente colectivo argentino. Fue un anuncio que, entre otros anuncios que, en este país tienen siempre el tinte negro del acabose, pudo pasar de largo. Pero que tendrá, sin dudas, una gravedad profunda, lacerante, difícil de medir en datos.

Es uno de los nuevos debates de la neurociencia, esta disciplina que pretende revelar todos los misterios de la humanidad: desde el amor, a la tristeza, desde la euforia a la depresión, como si fuéramos computadoras donde basta localizar el chip para saber qué información contiene. Ahora bien, la neurociencia debate en estos días acaloradamente un interrogante infantil: ¿por qué no guardamos recuerdos de cuando éramos bebés? O, para decirlo mejor, ¿por qué un bebé no puede recordar?

Es la pregunta de la semana. La pregunta del año. La pregunta, quizás de buena parte de la historia argentina desesperada, bamboleante, sinuosa y decadente al ritmo de una divisa que, desde siempre, nos tuvo a mal traer.

Parece el nombre de un gran roedor, pero no lo es. El ratán es la palabra number one de la decoración de interiores. Es el material cool por excelencia que da pinta exótica a las casas. Y hace que parezca más a hotel Faena que a ranchito bonaerense. El ratán. Lo escuchará aquí y allá. Y si tiene suerte, algo tendrá en su casa de ratán. ¿Una silla? ¿Una mesada? ¿Un velador? Mire con detenimiento a su alrededor. Si ve un entretejido fino de mimbre, tal vez haya esperanzas de que su casa atesore algo de este precioso ratán.