Crónicas + Desinformadas

Más de una vez la escena en la ciudad, me impactó. Pero allá estaba, indiscutible: dueños de mascotas que paseaban sus perros por la calle, a bordo de un carrito de bebé. Espero, desde el fondo de mi corazón, que esos carritos hayan sido de descarte de hijos que ya no los necesitan, y no comprados especialmente para la ocasión. Pero, como verá, soy medio iluso.

Qué arbitrarias, las modas. Antes era cool ser pelado. Ahora es cool ser peludo. Pero no peludo en cualquier parte, ojo al piojo. La onda es embarbarte la vida.

Lo anunciaron con bombos y platillos: el gremio del juego de azar está en paro y proponen una marcha para evitar que les caiga un nueva carga impositiva que según ellos, puede poner el negocio en riesgo –entre ellas 40 mil pesos por año por cada tragamonedas-. Oh dirá usted, un paro del gremio de los bingos, casinos y lotería, no es una gran amenaza para el día siempre temblequeante y frágil del ciudadano. Sin embargo, el Estado recoge el 60% de los ingresos así que el paro hunde el dedo en donde siempre debería hundir todo paro: allí en el mismísimo lugar donde se toman decisiones.

El ser humano es un bicho social y como tal, necesita alguien a quien imitar. Se da en todo. Pero en especial, se da en el deporte. Mi hermano Felipe, el mayor de los tres, es profe de tenis desde hace más de 20 años. Y es el mejor que he visto en mi vida: entusiasta, pop, carismático, enérgico. Los alumnos lo aman –y las alumnas lo aman más-. Y siempre lo dice: “Cuando no hay un argentino ganando torneos, las clases me caen en picada”.

(Cicco desde Marruecos - Fotos crédito: Javier Salaberria Urbe) Adentro de este salón de conferencias, 200 personas de todo el mundo se reúnen para debatir y escuchar poesía espiritual de Oriente. Estudian, desmenuzan y recitan poesía mística de maestros como Rumi, Yunus Emre, los grandes entre los grandes.

No queremos saber si Johny Depp es borrachín y de tanto en tanto, revolea alguna pieza de la cristalería de la cocina. No queremos enterarnos si Brad es o no es fumón. Es su vida y su matrimonio, o lo que era su matrimonio.

Vivimos una vida juntos. Te recuerdo, de chico, color crema y con una ruedita en el pecho. Pensaba que siempre serías así: gordo, ruidoso, divertido. Aún estás ahí, congelado en el tiempo, en manos de mamá cuando charlaba con la tía Rosy. O con papá puteando cuando llamaban clientes a la hora de la cena. Qué tiempos aquellos. Eras nuestra única conexion con el mundo exterior.

El tipo inventó el rock and roll, no es moco de pavo. Lo extrajo, cual cirujano, de sus raíces bluseras y le dio un acelere, al día de hoy, imposible de parar. A Chuck Berry le debemos nada más y nada menos que eso.

Se llaman los cinco grandes. Y es un término de la cacería. Uno viaja a Africa y se paga el tour llamado los cinco grandes. Un tour que cuesta el ojo de la cara, mínimo.

Con la canonización del cura Bochero, no se trata de poner el acento en sus milagros milagrosísimos o en su vida ejemplar y santísima. Aquí lo que se trata de ver es que, lo milagroso, verdaderamente es que el santo sea argentino.