Crónicas + Desinformadas

Las llaman superpotencias del espacio. Y hasta semanas atrás, sólo cuatro naciones habían logrado entrar en ese extraño podio con aires futuristas: China, Rusia y Estados Unidos. Ahora, acaba de posicionarse India, quien lanzó un misil y voló, cual pajarito en el cielo, un satélite que orbitaba a 300 km de la faz de la tierra. Parece toda una novedad. Pero ya Rusia y Estados Unidos habían volteado satélites con misiles en 1985. Y China hizo lo propio en el 2007. Ahora, de hecho, vislumbran cómo bajarlos, en lugar de con misiles, con rayos láser para evitar que los restos del misil provoquen desastres.

La vida avanza tan rápido que es suficiente con echar una miradita a las liquidaciones para ver que muchos de esos objetos hoy tirados y amontonados a precio de ganga, fueron no tan lejos ni hace tanto tiempo, joyas codiciadas por todos nosotros. Por lo pronto, no hay paisaje más desolador que una disquería: cidís importados que, tiempo atrás, eran codiciados y pagados a precio dólar, ahora son un descarte deslucido. Un objeto que nadie quiere y a nadie le importa, ni siquiera a los coleccionistas.

Durante un buen tiempo los argentinos nos acostumbramos a dar a luz a ídolos más bien turbulentos que cada dos por tres, saltaban de la gloria a la sección policiales, de Revista Caras a Crónica TV en un abrir y cerrar de ojos. Desde Carlos Monzón a Maradona, y desde Charly García a Ringo Bonavena, la estrella que luchaba por quitarse de encima su propia sombra se había convertido en un sello made in nuestro. Y lamentablemente esa sombra tarde o temprano ganaba la partida.

“A mí a esta altura no me da tanta bronca, pero otros compañeros cuando ven a un pibe argentino con una remera con la bandera inglesa, se paran y les dan ganas de agarrarlos a las piñas”. Esto me decía un amigo ex combatiente de Malvinas, como parte de nuestra desmemoria y descuido cotidiano de cada día. En la semana que recuerda nuestra guerra más inaudita –el 37° aniversario-, donde todas las escuelas se visten de luto por pocos minutos, donde alguien da un discurso leído y lejano, donde se revela cada año una nueva historia de atrocidad y heroísmo, es necesario tener en cuenta que todos formamos parte del olvido.

El caso de la hija que ayuda a la madre a asestarle al papá cientos de puñaladas. El caso de la madre que pedía justicia para su hijo y termina acusada de asesinar a su esposo. El caso del padre que abusa de su hija durante años y, al fin, su hija se anima a denunciarlo. La ola de historias policiales de los últimos años se pone cada día más oscura y retorcida. La sensación de fondo de que el género humano, toca el piso de su escalafón como especie pensante y moral.

Nadie, hasta hoy, lo ha tildado de machirulo. Nadie lo ha puesto en la lista negra de los maltratadores. Ni los misóginos. Nadie, al menos por ahora, ha dicho que su pensamiento es machista, retrógado y hasta incitador a la violencia doméstica. Pero así están las cosas. Y, por lo visto, el escritor Charles Bukowksi (1920-1994) viene pasando la ola del reclamo de género, sumergido en el anonimato –apenas algunos chispazos de mujeres que debaten en la red si se puede ser su fan y ser feminista a la vez-.

En esta prestigiosa y por qué no célebre columna, en este más prestigioso y más célebre aún portal, nos dedicamos a la opinión semanal de temas sumamamente importantísimos, y dejamos de lado el chusmerío berretón, el sinsentido cotidiano, y muchas veces eludimos la referencia a cosas triviales como el estreno de una película o la salida de una nueva serie.

Se conocieron 18 años atrás, en una clase de yoga. Él sabía quién era. Ella no sabía quién era él. Se hicieron amigos. Y luego, hicieron pareja. Tuvieron un hijo de nombre estrambótico, Merlín Atahualpa. Se quisieron. Se quieren y se querrán.

Todo el mundo preocupado porque no le roben el celular en la calle, porque no le hagan salidera bancaria, porque  no le quiten esto y aquello que, creen ellos, es irrecuperable, y no se dan cuenta que le roban algo mucho más importante e insustituible: su tiempo.

Cada vez que anuncian una nueva estrella pop que actúa en el Colón, se me encienden toda clase de alarmas. Que haya hecho show sinfónico Gustavo Cerati, vaya y pase. Que la Negra Sosa haya atronado con voz folklórica su acústica impecable como cierre en el 2006, antes de dos años de obras de renovación, es un permiso válido y comprensible.

COLUMNISTAS

Crónicas + Desinformadas

¿Enamorados de la cuarentena?

Por: Cicco

No todo el mundo quiere volver a la normalidad, si uno con esto se refiere a colapso, caos, transporte desbordado, y una vida signada por la incertidumbre y el empujón...

Actualidad

López: "El aumento de fallecidos tiene relación con los brotes en geriátricos"

Por: Redacción

¿En qué situación se encuentra el país y el AMBA con relación a la pandemia de Coronavirus? El número de contagios y fallecimientos aún se mantiene alto, especialmente en AMBA...

Opina Deporte

¿Postpandemia elitista o popular?

Por: Pablo Llonto

De las muchas reflexiones acerca del futuro después de la cuarentena, pocas han puesto eje en el periodismo y el deporte. Un buen obsequio del fin de semana lo fue la...

Hiper Show

En Netflix: una gran película argentina sobre explotación laboral

Por: Redacción

La explotación laboral puede ocurrir muy cerca nuestro. Tal vez en la misma cuadra en la que vivimos alguien se encuentra en esa situación. Es muy importante tener conciencia sobre...

Actualidad

Alfredo Leuco en La Cornisa

Por: Redacción

Hoy en la emisión del programa La Cornisa por la señal La Nación Más, el periodista Alfredo Leuco fue entrevistado por Luis Majul. En el intercambio ambos analizaron la situación...

La Política

Para terminar con la mentira y en defensa propia

Por: Luis Majul

Esto es en defensa propia. Y para terminar con la mentira.

Libros y Lecturas

Sol de cuarentena

Por: Juan Terranova

Lunes. El viernes pasado se me rompieron los cambios de la bicicleta. Estaba andando por Colegiales. Sentí el crack. Paré. La cadena estaba caída. Saqué la rueda. No había mucho...

La Política

Cómo desarmar la máquina de destruir periodistas

Por: Luis Majul

(Columna publicada en diario La Nación) La estrategia de demolición de periodistas tiene una potencia inusitada y recursos abundantes. La desproporción de fuerzas es abrumadora. De un lado, una sola...