La Política

(Columna publicada en Diario La Nación) El candidato Alberto Fernández ya tiene casi la totalidad de su gabinete ideal en la cabeza. Absolutamente confiado en el triunfo, dice a los periodistas que no confirmará ni desmentirá ningún nombre, porque no quiere que empiecen a triturar a los elegidos antes de asumir. De las conversaciones privadas que mantiene, se puede descontar que su gabinete será la expresión de un "frente" de partidos y organizaciones. Que se reservará el derecho a veto de cualquier nombre que le propongan y que ejercerá la potestad de nominar a personas de su absoluta confianza en las áreas más sensibles. Estas son: la jefatura de Gabinete, el Ministerio de Hacienda, el Ministerio de Justicia, el Ministerio de Seguridad y el área de Medios Públicos. Por supuesto, también la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) y la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).

(Columna publicada en Diario La Nación) Mientras reza para que el valor del dólar no se dispare de nuevo, Macri debe de estar pensando en algo parecido a lo que le dijo a un amigo, a fines de 2018, antes de las Fiestas, con lágrimas en los ojos, agobiado después de haber vivido uno de los peores años de su vida: "Ahora hay millones que me putean. Pero vas a ver que con el tiempo me van a extrañar y van a valorar todo lo que hicimos por la Argentina". Quizá pensaba en Alfonsín, en Illia o en Frondizi, su presidente favorito. Ahora, como ingeniero que es, al mismo tiempo que intenta el milagro de dar vuelta el resultado electoral, acepta, en la intimidad, la mayoría de los errores cometidos, empezando por el pecado original de no decirle a la sociedad que Cristina Fernández le había entregado una bomba de tiempo con la mecha encendida.

(Columna publicada en Diario El Cronista) Eduardo Costantini, economista, desarrolladorinmobiliario y administrador de fondos comunes de inversión,se paró un poco más allá de la coyuntura y le envió un mensaje pragmático al candidato Alberto Fernández. Le sugirió que dejara de hacer declaraciones que potencian la incertidumbre porque el presidente Mauricio Macri, a la mayor parte del trabajo sucio, ya lo había hecho.

(Columna publicada en Diario El Cronista) Tregua significa suspensión o pausa en una lucha, una guerra o una competencia. Parece que el presidente Mauricio Macri y el candidato a Presidente por el Frente de Todos Alberto Fernández, comprendieron que lo mejor que pueden hacer es darse una. Aunque por ahora sea virtual.

(Columna publicada en Infobae) Mauricio Macri y María Eugenia Vidal perdieron por paliza. El Presidente estaba tan atontado por la magnitud de la derrota que ni siquiera felicitó a los ganadores, Alberto Fernández y Cristina Fernández. Tampoco terminó de procesar porqué perdió. No debería tardar mucho: es la economía, los tarifazos, la estampida del dólar y la devaluación.

(Columna publicada en Diario La Nación) Macri y Vidal podrían dar el batacazo y lograr ambos la reelección, a pesar de la amplia desventaja con que arrancaron la campaña. Hasta hace un par de meses, las encuestas los daban perdiendo por cerca de 10 puntos. Cristina le ganaba cómodamente a él, y cualquier candidato en la provincia que llevara a la senadora nacional en la boleta parecía, también, imbatible en los ejercicios de simulación. Esa foto de la posible derrota de Mauricio y María Eugenia, sumada a los números negativos de la economía, fue la que hizo envalentonar al kirchnerismo y sus nuevos aliados, quienes olieron sangre y salieron a la caza del premio mayor.

(Columna publicada en Diario El Cronista Comercial) En la entrevista que concedió en TN a Joaquín Morales Solá, Alberto Fernández volvió a plantear una hipótesis tirada de los pelos: que Cristóbal López es un preso político, alguien a quien se lo persiguió por ser el dueño de un canal crítico del gobierno. A esa voltereta dialéctica, le faltan algunos datos.

(Columna presentada en CNN Radio y publicada en Infobae) No se podría asegurar de manera taxativa, porque las causas de su caída fueron múltiples, y ninguna de menor importancia. Entre los historiadores y analistas argentinos, cada uno suele poner el énfasis de acuerdo a la corriente de pensamiento a la que pertenece. Su propia ineptitud fue la más visible, pero no se deberían minimizar ni la irresponsabilidad de Carlos Chacho Alvarez, el vicepresidente que con su renuncia precipitó la crisis, ni los ataques de importantes dirigentes de su propio partido, ni la debilidad parlamentaria y mucho menos, la nerviosa impaciencia del peronismo cuando se encuentra fuera del poder.

(Columna presentada en CNN Radio y publicada en Infobae) ¿Hay que creer en Alberto Fernández cuando dice, por ejemplo "no seré el presidente de la venganza"? Antes de anunciarlo, ya había amenazado a media docena de jueces, y después fue a visitar Lula a la cárcel y definió a los asesinatos extrajudiciales en Venezuela, la eliminación de las elecciones y la persecución a los medios y periodistas como un "problema de calidad institucional".

Aunque muchos no lo crean, la insistente recomendación para que lean de manera completa, sin omitir ni una palabra, el libro que le dictó a una periodista Cristina Fernández, llamado Sinceramente, no es un chiste ni una ironía. Porque el texto es la evidencia impresa, en “letras de molde” de la megalomanía de la expresidenta, desplegada a lo largo de 594 páginas, donde todos y cada uno de los relatos y las anécdotas giran alrededor de ella, que, por supuesto, aparece por encima de todos los mortales. Y eso lo hace sumamente útil para quienes terminar con las dudas de quienes todavía tienen la la fantasía de que la expresidenta quizá se haya vuelto buena, o que todavía puede cambiar. Pero el libro Ella Miente (Cristina y los 2.000 millones de dólares) de Margarita Stolbizer y Silvina Martínez, que acaba de salir, representa todo lo contrario.