Libros y Lecturas

imagen

Por Juan Terranova. Lunes. Escuchando el Antonio Sánchez Trío. El mejor jazz de ahora. Y leyendo sobre Bach. Parece que tuvo varios problemas con el Consistorio de Arnstadt. Una vez le dieron un permiso de vacacionesde cuatro semanas para visitar Lübeck, al norte de Alemania, un viaje de más de 300 kilómetros que Bach dice que hizo a pie. Para que tocara en su lugar dejó a su primo Johann Ernst Bach. El viaje era para escuchar y aprender de Dietrich Buxtehude. Es famosos el episodio. También se dice que exploraba la posibilidad de suceder al organista de 68 años, que tenía a su cargo en la iglesia de Marienkirche un instrumento de 3 teclados con 54 registros.

captura

Por Juan Terranova. Viernes a la noche. Viajo a Mar del Plata a última hora porque mañana participo en un congreso de psiquiatría al que me invitó el doctor Zurita. Terminal de micros de Retiro, ese purgatorio en la tierra donde, entre brumas, esperamos el paso a un lugar mejor.

captura pantalla

Por Juan Terranova. Lunes. Compré El vino del estío y Las doradas manzanas del sol en ediciones viejas de Minotauro. Me los trajeron a casa. No son primeras ediciones ni de lejos. Pero son las ediciones Minotauro en rústica originales y tienen mucha magia. Pasó más de medio siglo desde que salieron. Tengo los dos libros arriba del escritorio y cada tanto leo una página al azar. Bah, ni siquiera una página. A veces es media página, a veces una frase, una oración. Y eso ya me alcanza para reposicionarme y seguir. Qué viejo choto, Bradbury, qué genio. El artesano confiable. Dios lo cuide.

delirio

Por Juan Terranova. Sábado. Ayer fui a la presentación de El delirio de Turing de Edmundo Paz Soldán, el último maestro jedi de la literatura latinoamericana. Mientras me dedicaba la nueva edición de Metalúcida, Edmundo dejó caer con sutil comodidad la idea de que yo tenía que escribir la biografía de Jaime Sáenz, el poeta boliviano que perteneció a la juventudes hitlerianas. (Ya me había comentando esa fantasía alguna vez.) Aparte, Liliana Colanzi me regaló un hermoso rinoceronte de madera.

diccionario de juguetes argentinos

Por Juan Terranova. Lunes. Ayer, a las ocho y media, llovía mucho pero igual fui a la presentación de la novela de Sanchiz. El lugar era un galpón al lado de las vías del Sarmiento, pero a la altura de Gascón, donde el tren está soterrado y hay puentes. Había mucha gente, pero el lugar grande, de techos altos, daba una sensación de vacío que me resultó cómoda. El escenario estaba muy bien preparado con luces y muñecos de pájaros gigantes. Me tomé una cerveza, y crucé unas palabras con Enzo Maqueira y con Mariana Kozodij, y después me tomé otra cerveza y recién entonces subió un tipo a hablar de conspiraciones en Australia y de inviernos nucleares mientras mostraba fotos de gatos y soldados africanos en una pantalla.