
Terminó, finalmente, el año 2025. El año final del primer cuarto del siglo XXI. Apenas empezado, el 15 de enero, murió David Lynch, y ahí fue cuando sentimos que el cine ya no iba a ser el mismo. En diciembre murió Rob Reiner, un cineasta muy distinto a Lynch, pero también sentimos que el cine ya no iba a ser el mismo después de su muerte. Tanto Lynch como Reiner estaban presentes en el presente del mundo del cine y aledaños; es decir, sus últimos trabajos eran recientes. Además, la muerte de Reiner fue muy inesperada. Y cuando ya creíamos que se había cerrado el año en cuanto a muertes de grandes nombres del cine, en los últimos momentos del 2025 murió Brigitte Bardot, a los 91 años, la misma edad en la que Jean-Luc Godard decidió morir en 2022. Godard había dirigido a Bardot en El desprecio, la eterna película de 1963. O la película que creíamos eterna hasta que murió Bardot.
El desprecio, uno de los puntos centrales de uno de los movimientos centrales -¿el movimiento central?- de la modernidad en el cine: la Nouvelle Vague. El desprecio, una película sobre el mundo del cine y además sobre la caída de una manera de hacer cine. Una película llena de sol filmada en Italia y, a la vez, una película notablemente crepuscular. El desprecio era la historia del fin de una época. La muerte de Bardot, que no actuaba en cine desde 1973, quizás haya marcado también el fin de algo, o nos haya traído el eco triste de algo que ya había terminado. Que su muerte haya sido, al filo del fin, en el mismo año en el que Richard Linklater estrenó su película Nouvelle Vague, no deja de ser significativo.
En El desprecio están como personajes principales Paul (Michel Piccoli), Jerry (Jack Palance), Camille (Bardot) y Fritz Lang (el propio Fritz Lang). Paul es guionista y es convocado en Cinecittà por Jerry para hacer “más comercial” una versión cinematográfica de La Odisea, que dirige Fritz Lang. Paul y Camille son pareja. La película comienza con ellos dos en la cama. Camille, acostada desnuda, le pregunta a Paul: “¿Te gustan mis tobillos, mis muslos…?” Y siguen las preguntas sobre su cuerpo. Esa secuencia inicial, uno de los inicios más famosos e insoslayables de la historia del cine y fetiche de primer orden para muchos cinéfilos, fue agregada por Godard a pedido del productor Carlo Ponti y como manera de llegar a un acuerdo (Brigitte Bardot era, en 1963, un éxito comercial que hacía ingresar a Francia tantas divisas como Renault). Disputas, cartas, enfrentamientos se sucedieron durante varios meses, la película (en su primera versión) había sido seleccionada para el Festival de Venecia, pero no se exhibió por los desacuerdos entre director y productor. Pero esas son otras historias.
Con la muerte de Bardot ha muerto la última protagonista de la película. Ya habían muerto Piccoli, Palance y Fritz Lang. Y Godard, claro. Y también el director de fotografía Raoul Coutard y el músico Georges Delerue. Su “Tema de Camille” se ha convertido en una de las músicas para cine más famosas de la historia. Mucha gente la ha escuchado en otros usos, por ejemplo en otras películas, y no sabe que es música compuesta para la película El desprecio. Sobre la música de la película también hay historias que contar, pero esos también son otros asuntos. El asunto es que con la muerte de Bardot ha muerto la protagonista de las imágenes principales de la película. Y si bien Bardot ya se había perdido para el cine del presente hacía más de medio siglo, funcionaba como recordatorio de un mundo del cine que permitía que una estrella como ella misma estuviera en una película de Godard como El desprecio.
En la película hay un personaje secundario, una traductora italiana (Georgia Moll), que a veces traduce y a veces traiciona un poco lo que se dicen los personajes en francés (Paul y Camille) y Jerry (en inglés); Lang, por su parte, es un caballero políglota. La traducción, el pase de una lengua a otra, los cambios de sentido en esos pasajes son absolutamente fundamentales. Pero esos, de vuelta, son otros asuntos. Ahora hago otra cosa: me pongo a chequear si Georgia Moll sigue viva, para ver si encuentro a alguien de El desprecio que habite este mundo en estos días, estos días cercanos a la muerte de Bardot. Y sí, Georgia está viva y debería cumplir 88 años el próximo 14 de enero. Georgia fue cantante, pueden encontrar algo en Youtube, no en Spotify. En Spotify pueden encontrar varios discos de Brigitte Bardot, porque también cantaba. Y era un éxito. Al escribir sobre Bardot, Jean Cocteau, que murió el año del estreno de El desprecio, decía que “cada éxito merece ser estudiado, porque debe haber alguna razón para él y estas razones nos cuentan acerca del alma de una época. Y el alma está notablemente cerca de la piel”. Y también decía que “siempre he preferido la mitología a la historia. La historia está compuesta de verdades que se vuelven mentiras, y la mitología de mentiras que se vuelven verdades.” Ni sentido tiene aclarar que estaba hablando de Bardot, de BB, de la imagen de El desprecio. Adiós, Camille.



