El mes habitual de los listados es diciembre, aunque alguna gente los hace en noviembre, y eso que hacen balances “del año” -que sigue su curso, impertérrito. Pero no quiero hacer listados de lo mejor o lo peor o lo más o menos de 2018 sino encarar otra clase de balance, que se desencadena a partir del reciente estreno de Creed 2.

En realidad, más que del estreno de Creed 2 proviene de un especial de A sala llena sobre la saga de Rocky (link aquí). Al mirar tantos entusiasmos, en los textos y en la recepción de varios lectores frente a éstos, me dio la sensación de que hoy en día más gente defiende y valora a Sylvester Stallone y a Rocky que la que lo hacía en los ochenta y en los noventa. Es como si el tiempo hubiera logrado  que los méritos de la saga sedimentaran bien y le hubiera dado finalmente la razón a los defensores con años de convicción a sus espaldas. Y así como con el paso de los años Rocky tal vez haya ganado valor o sus méritos se hayan vuelto evidentes para algunos -no es mi caso-, otras han películas quizás hayan perdido. O, mejor dicho, tal vez Rocky ahora encaje mejor con algunas sensibilidades contemporáneas, sociales o particulares, y otras películas se hayan desencajado, para muchos, para pocos o para mí. Dando vueltas alrededor de estos asuntos empecé a pensar en aquellas películas que valoré mucho en algún momento y que hoy no tengo muy claro qué me parecerían, o que ni siquiera me animaría a volver a ver. Y así me puse a revisar mis listados (impresos, qué épocas) de los 10 mejores estrenos del año de los viejos números de balance de la revista El Amante. Y la verdad es que el listado de probables arrepentimientos no es tan gigante, las que me gustarían menos hoy me parece que serían estas: Los amantes del Círculo Polar de Julio Medem / Con ánimo de amar de Wong Kar-Wai / Perdidos en Tokio de Sofia Coppola, / Antes del atardecer y las otras dos de la trilogía de Richard Linklater / Elefante de Gus van Sant. En algunos casos esta desconfianza ante una revisión o este arrepentimiento ante un lugar destacado en un balance tiene que ver claramente con las películas posteriores de los realizadores, y en otros vaya uno saber. Pero no tengo ganas de volver a ver esas películas ni de pensar demasiado en ellas. Y desde este punto me enganché con otras variantes de mirada retrospectiva y volví a Rocky Balboa, y empecé a pensar en esas películas que valoré desde el primer momento y no solamente volvería a ver -una vez más- sino que además creo que sus virtudes se han asentado con el tiempo. Por supuesto la mismísima Rocky Balboa de Stallone, Hechizo del tiempo de Harold Ramis, Los paranoicos de Gabriel Medina, Apocalypto de Mel Gibson, Pacto de justicia de Kevin Costner. Y hay más, y podría seguir inventando diversos listados para no hacer la revisión que pensaba hacer para este artículo. Resulta que vi Suspiria de Luca Guadagnino y quería escribir sobre ella. Pero para eso me parecía lógico revisar la versión original de Dario Argento. Pero Suspiria de Dario Argento fue una de las cinco películas que más miedo me han dado en mi vida -o directamente la que más- y ese miedo no lo pongo en duda, como esos gustos de otros tiempos. Y acá estoy sin animarme a revisar Suspiria modelo 1977. Pero lo haré, quizás.