Opina Deporte

La lucha por la democracia informativa, sin dudas, tiene al estado como principal responsable. Si fuese por los medios privados el acceso a la información de los pueblos/sociedades estaría siempre a merced de los intereses comerciales y serían ellos y sus empleados quienes decidirían qué es noticia de acuerdo a sus bolsillos o a sus intereses manejados desde el poder publicitario.

Semana rara para el deporte y el periodismo deportivo. Ambos al borde del silencio durante este fin de semana capturado por los megáfonos de un resultado electoral que desata las pasiones del análisis.

¿Hicieron bien muchos editores argentinos en ubicar la información del suspendido clásico Brasil-Argentina en las páginas políticas de sus medios? Correcta decisión. Las disparatadas acciones de la agencia brasileña ANVISA (ente vinculado al ministerio de Salud brasileño, supuestamente dedicado a promover la protección de la salud de la población mediante la ejecución de controles sanitarios) no han sido otra cosa que un gesto político ordenado por el almirante Barra Torres, titular del organismo.

Una reciente encuesta del 26 de agosto realizada por el sitio digital Tribuna Deportiva indica este resultado ante la pregunta ¿Cuál es el mejor canal deportivo de la Argentina?

Una línea, en el medio de una carta. Casi perdida, entremezclada, pero vigorosa. No valiente, porque la valentía se trata de otra cosa. Indefinida.

De las muchas notas de análisis sobre los Juegos Olímpicos de Tokio, una estuvo ausente en todos los medios argentinos. Señal adicional del generalizado desconocimiento global de nuestras/os periodistas. Faltó la mirada Latinoamericana, la mirada comparativa, la mirada regional. ¿Dónde está parada la Argentina?

Fin de los Juegos Olímpicos y fin de la otra “competencia” que vimos las y los argentinos. ¿Fue mejor la TV pública o la TV privada de TyC Sports en transmisitirnos buena parte de lo que ocurrió en Tokio?

Menos mal que Gonzalo Bonadeo se dio cuenta a tiempo y en plena carrera de BMX pidió disculpas. Y lo hizo muchas, pero muchas veces.

En estos juegos del caretaje dirigencial (el Comité Olímpico permite privilegios al equipo de básquetbol de la NBA-EEUU), no es nada fácil la cobertura periodística al prevalecer la sombra que da esta pandemia.

Dentro de unas horas el mundo observará al mundo deportivo con muchos ojos y muy distintos a los de cinco años atrás. Para los escasos periodistas que viajarán a Tokio, la tarea será difícil porque nunca hubo tan breve cantidad de acreditados en la competición más esperada del planeta.