Opina Deporte

Mientras destrozan a Marcelo Bielsa por la tonta idea de espiar a los equipos rivales en los entrenamientos, la mayoría de los periodistas deportivos argentinos ignora los avatares del señor Takeda.

Si un jugador de fútbol, un basquetbolista, un entrenador o un árbitro se equivocan, los periodistas deportivos somos implacables. Sumergimos su nombre en los mares del oprobio y le recordaremos , casi de por vida, aquel pésimo desempeño.

Una queja periodística se entrometió el pasado sábado en los pliegues de la prensa deportiva.

De las pocas cosas buenas de 2018 en el deporte argentino vamos a tomar una: el despliegue movilizador de algunas mujeres del club CUBA (Club Universitario de Buenos Aires) que lograron, al menos, una leve modificación en el estatuto social de una de las instituciones más retrogradas de la Argentina.

El deporte y el periodismo argentino tienen poco para recordar de un 2018 que fue testigo de la desgracia. Lo mismo que le sucedió al país.

Recuerdo el ruido y las esperanzas de entonces.  Era 1985. La llamaban Ley de la Rúa, porque el autor del proyecto fue el entonces senador del radicalismo, el mismo que terminaría en el catálogo de los peores presidentes de la Argentina.

Aplauso, medalla y Copa para River. Un ganador con todas las luces.

Cuarenta años atrás, cuando me tocó cubrir mi primer incidente bravo en estadios de fútbol (crimen de un hincha de Chacarita por disparo de un hincha de Platense, en San Martín) escuché aquella advertencia que sonaba seria: “son los idiotas de siempre que causan la violencia”.

La frase, acuñada en la mañana del 25 de noviembre por el Jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, no es más que otra muestra de…la estupidez humana.

El bochorno del sábado a la noche tiene dos responsables: el secretario de Deportes de la Nación, Carlos Mac Allister y el secretario de Deportes de la Ciudad de Buenos Aires, Luis Lobo, además de quienes manejan el estadio municipal Mary Terán de Weiss; todos ellos incapaces funcionarios que toleraron la llegada de un criminal acto de inhumanidad llamado UFC y que reunió a miles de personas en un estadio público.