Opina Deporte

Este año no habrá premios Olimpia. Pero ya hay vacunas. Y mientras el odio levanta la voz para fomentar estrambóticas campañas antivacunación buscando que el daño del virus se extienda por el mundo, el deporte marcó su rumbo 2020 gracias al empuje de millones de deportistas, entrenadores/as y dirigentes/as (la mayoría anónimos) que hicieron lo imposible para que ninguna actividad se detuviese.

Cuando a esta altura del año las noticias sobre la herencia de Maradona (tema que jamás merecerá el calificativo de noticia ya que es una cuestión de la intimidad de una familia) se publican en algunas páginas deportivas, es cuando más nauseas provoca la realidad de la prensa que dice entender de los deportes.

La especial relación de una porción de la prensa con Caruso Lombardi, tan parecida a la relación con Ruggeri, ha convertido al técnico de Belgrano en el dueño de los títulos y los zócalos de unos cuantos medios de comunicación.

Dos semanas intensas dejaron sin aliento a la prensa deportiva. El caso Maradona y el caso de los Pumas todavía mantienen cierto interés, pero casi todo se ha dicho y, la verdad, poco bueno quedó en el pasado. Reina la mediocridad.

¿Por qué la multitudinaria fila de quienes pretendían despedirlo en la Rosada tenía inmensa mayoría de gente humilde? ¿por qué gran parte del mundo del rugby y la dirigencia de la UAR no sintieron pena por su muerte? ¿por qué los periodistas millonarios lo desprecian tanto? ¿por qué los medios hegemónicos le caían encima por su posiciones políticas y su piel peronista-kirchnerista?

El predio Julio Grondona de la Asociación del Fútbol Argentino en Ezeiza, el salón Julio Grondona en la Liga Salteña de Fútbol, el estadio Grondona en Sarandí y unos cuantos espacios más de la vida deportiva argentina, debieran ser revisados en su nomenclatura.

Mucho tiempo atrás una frase de Maradona sobre el sacrificio de los jugadores de fútbol que estaban concentrados muchos días y no veían a sus familias, puso, para muchos, las cosas en su lugar. “No me hablés de sacrificio, los que se sacrifican son los que se levantan a las cuatro de la mañana para ir a cargar bolsas al puerto”.

El olvidadizo periodismo argentino (por ser generosos) cultiva en forma permanente sus desatinos para ocultar buena parte de la historia. Encerrados en su absurda cultura de cierta actualidad bananera y el desvarío por los hechos instrascendentes como las raquíticas marchas anticuarentena, miles de desinformadores y opinólogos desatienden el pasado.  En el periodismo deportivo unos cuantos también hace lo suyo.

En el interminable desfile de periodistas que el pasado viernes pretendieron originalidad en el homenaje a los 60 años de Diego Maradona, sobresalió una mujer: Analía Fernández Fuks.

Cuando el periodismo de investigación deportivo no se mueve vienen otros y te pasan por arriba. Algo así logra Santiago O´Donnell con su reciente libro “Hermano”, una recopilación de confesiones de Mariano Macri sobre las andanzas de su querido familiar Mauricio.