Podríamos decir que llegan tarde, o que “mejor tarde que nunca”. Lo cierto es que el gesto de la dirigencia de Boca de alguna manera recompone el corazón herido de miles de miles de hinchas que en los tiempos de Macri y Angelici maltrataban cualquier política de memoria y de repudio a los genocidas. No le pidas pan al hambre, ni chocolate a la muerte cantan bien las mexicanas. 

Pero hoy, en la especial semana de la memoria por el repudio a los 45 años de la dictadura cívico-militar, la mayoría de los clubes dijo presente, incluyendo acciones conjuntas de las instituciones con más socios. Un largo sendero a transitar que esta vez dejó huella por el impulso de jóvenes militantes que desde al base de las distintas comisiones, ni olvidan, ni perdonan. 

“Gracias a estas mujeres que han luchado tanto, terminamos con la dictadura”, dijo el presidente boquense  Jorge Ameal en el acto celebrado en un espacio abierto de la Bombonera, señalando a Lita Boitano, madre de desaparecidos, emblema del organismo Familiares, quien recibió la camiseta de Boca y el nombre de ella sobre el estampado del diez.

Boca replicará este hecho en todas las peñas (así lo prometió Ameal) y ello implica algo más que un acto el 24. “Todos los días son 24”, puntualizó el dirigente. Allí, en esas palabras, hay intención de esparcir la memoria por el país, dar pelea para que las jóvenes y los jóvenes de los clubes no caigan en las manos del olvido que pregonan los actuales sirvientes de aquel plan genocida.

Fue uno de los miles de espacios que el deporte argentino les entregó a las Madres y a las Abuelas especialmente, en muchos casos plantando un árbol por los 30.000, en clara señal que cada vez son menos los negacionistas que desde la AFA se habían adueñado del silencio en los tiempos de otro hombre de la civilidad pro-dictadura, Julio Grondona.

El fútbol y el deporte hacen lo suyo…pero todavía no ha pedido perdón el periodismo. Los dueños de los grandes medios, aplaudidores y cómplices de la dictadura creen que jugar a las escondidas les durará toda la vida. Su turno está cerca.

La memoria y la verdad son más fuertes que el tiempo y llegado el momento más de un periodista (y alguna que otra periodista conductora de programas en el 76) tendrán que agachar la cabeza (algunos desde la cárcel) y decirle al pueblo argentino las maldades y atrocidades que la prensa nuestra cometió. Fue el deporte, y el periodismo deportivo, donde Videla y compañía encontraron calor para despacharse con los peores discursos de un nacionalismo que sembraba muerte, terror, persecuciones y prohibiciones por todos los rincones.

Aplauso para Boca porque allí venían las cosas muy demoradas. Aplausos para esos socios y socias con memoria que en la humildad de las famosas subcomisiones batallan por los Derechos Humanos. Ahí están, por ejemplo, las mujeres de los clubes, poniendo a cada quién en su lugar por igualdad y respeto, contra la violencia de género, otra deuda pendiente de nuestro deporte. Al machirulismo de los varones gritones de programas como Abran cancha hay que responderle con la sapiencia, el conocimiento y la garra de Florencia Vezza. Envidiada periodista deportiva a quien los escuerzos que se creen sabihondos no pueden superar.

Memoria y feminismo. Vamos por el buen camino, con mucho para recorrer.