El caso Riquelme y su miniaparición en la cuenta Boca Predio, luego desparramada en el canal oficial boquense por YouTube, despertó una mediana ira en algunos comunicadores irritados por la falta de apertura del ahora dirigente para responder preguntas. (Olé el pasado lunes publicó las supuestas cincuenta preguntas que los hinchas querían que el ídolo contestase)

Los quejosos tendrán que acostumbrarse. El mundo de la información ya no requiere la presencia del periodista como si fuese agua. El mundo va hacia otras formas y sistemas de comunicación y lo hace de una manera tan acelerada que en breve la tarea periodística ocupará lugares intrascendentes. En el deporte, los canales de los clubes, las cuentas en las redes sociales y la voz del público como primer informador, desviará la super concentración mediática de antes de una manera que aún no podemos precisar.

Por un tiempo, los canales comerciales que han adquirido los mal llamados derechos de TV, conservarán ese carácter monopólico que impusieron a fuerza de vicios, corrupción (ver la causa FIFA y Conmebol) e imposición de situaciones de fuerza gracias a los gobiernos neoliberales que pisaron la Casa Rosada.

Ahora serán los primeros en quejarse cuando vean a los dirigentes, como Riquelme, o a los futbolistas, dar entrevistas, grabar videos, mandar opiniones y noticias, por las vías alternativas de información.

Se quejarán de lo mismo que hicieron y hacen ellos en sus canales de TV. Empachados por décadas de monopolio, hoy sienten un temblequeo causado por algo parecido a una mayor democracia informativa.

Pero, ¿es periodismo lo que llega desde las pantallas o transmisiones de los canales de los clubes o las cuentas oficiales?

Difícil encasillarlo así. Cuando uno ve conductores de programas como “Boca y nada más” en el canal de You Tube xeneixe y los escucha decir “ganamos”, “dimos”, “pudimos”, cual si fuesen jugadoras o jugadores, piensa enseguida en un NO gigantesco.

Aparecen entonces las viejas teorías, muy brillantes, acerca de la falsa objetividad de la prensa, la falsa independencia, la falsa neutralidad.

En ese cocoliche pintoresco de miles de noticias, informes, reportes, relatos, que circulan segundo a segundo sin pasar por las empresas periodísticas nuestra consigna preferida (“todos somos periodistas”) se hace reina.

“Riquelme tiene que dar conferencias de prensa, porque es dirigente”, reflexionan algunos.  Y quizás tengan un 0,5 por ciento de razón. Para empezar, no es un funcionario público. O sea, tiene de donde agarrarse para pasar todo el mandato de vice sin hablar y grabando videítos. Pero en nombre del derecho a la información, el actual vicepresidente del club debería explicar algunas cosas. 
Serán las actuales generaciones de periodistas las que tendrán que exprimir el ingenio para ver cómo logran que el ex diez se siente a charlar con ellas.os.

Por lo pronto, la prensa nuestra, tan pobre de ideas en general, afronta el desafío de romper, destrozar y enterrar, el antiguo método de hacer periodismo que nada dejó a la sociedad. No investigó, no contó, sólo pensó en sus privilegios y en su cuenta bancaria y mala fama, escondiendo más que mostrando.

A llorar ahora… al Predio.