¿Hicieron bien muchos editores argentinos en ubicar la información del suspendido clásico Brasil-Argentina en las páginas políticas de sus medios? Correcta decisión. Las disparatadas acciones de la agencia brasileña ANVISA (ente vinculado al ministerio de Salud brasileño, supuestamente dedicado a promover la protección de la salud de la población mediante la ejecución de controles sanitarios) no han sido otra cosa que un gesto político ordenado por el almirante Barra Torres, titular del organismo.

¿Alguien puede creer que un empleado de Anvisa ingresaría al campo de juego, en plena televisación internacional, sin el previo okey del jefe mayor del ente? ¿Alguien supone que no hubo un llamado previo a Barra Torres el domingo por la tarde?

La furia de quienes se jactan de poseer un don de mando sobre las sociedades, no tiene límites. Se trata de armar escenas de rigor y de orden para que los demás aprendan. Y si es con golpes, uniformes y bala mejor.

El show de los supuestos moralistas y defensores de la ley, tanto allá como aquí, coloca sobre los escenarios (calles, autopistas, rutas, veredas) un montaje penetrante que buscar calmar la sed represiva de ciertos sectores de la sociedad.

No hay dudas que en el Brasil-Bolsonaro, todo ello es posible. Y en pocos minutos más tendremos otras muestras.

Por eso el análisis periodístico no puede limitarse a las desventuras de la dirigencia de la AFA o de la CONMEBOL. Que las hay. Cuando el extenso guante de las derechas quiere mostrarse, hace cosas como las del domingo. Y si fuera posible hacerlas frente a millones de ojos que esperan ver en sus pantallas un partido de fútbol, mejor

Es la prensa seria y pensante la que debe estar atenta a cuestiones de semejante calibre para dar las respuestas con análisis globales y reflexiones que penetren al centro del poder. Casi como una excepción a múltiples desaciertos, bien hizo Clarín en dedicarle las primeras páginas (generalmente políticas) a este acontecimiento.

Ahora tendremos unos días para el seguimiento. La sensatez indica que desde la FIFA debería resolverse un nuevo partido sin sancionar a ninguno de los seleccionados, y sumarle a ello (descreemos que lo hagan) un duro repudio a las maniobras políticas de un gobierno de ex militares que pretenden darnos lecciones de “cómo cumplir la ley”. Justo ellos que reivindican todos los golpes de estado habidos de su país.

Ojalá todo esto sirva de lección para no caer, en estas tierras, en la tonta ilusión de mostrar un show cada vez que un derechoso o una derechosa se pongan a danzar ante las cámaras y celulares bajo discursos de “combate al mal”.

Y lo peor, que ciertos periodistas, le hagan de comparsa.