El solo hecho de ver un documental de investigación deportiva ya es un acontecimiento en la Argentina. Casi, casi…un hecho histórico.

Verlo en la TV pública eleva este acontecimiento a la categoría de orgullo.

Cuando el pasado domingo pudimos apreciar la coproducción entre la televisión estatal mexicana y la nuestra para dar a conocer uno de los hechos más bochornosos del mundo deportivo, sentimos que no todo está perdido.

Esperar trabajos como estos de la TV privada en nuestro país es lo mismo que pedirle pan al hambre.  Mucho más cuando se trata de dos asuntos que se multiplican minuto a minuto en el mundo de las empresas periodísticas: evasión lavado y corrupción. 

Ya se sabe que el poder económico jamás se cuenta sus costillas. Así es como las cadenas Fox, Televisa, Traffic, Datisa, Full Play y la siempre cuestionada argentina Torneos y Competencias  aparecen involucradas en el habitual manejo de coimas millonarias para obtener los mal llamados derechos de transmisión. Pero eso sí, sus periodistas o panelistas, andan todo el día bien perfumaditos con la colonia del criticón. Todas las tardes, todas las noches sacándoles el cuero a los demás y sin preguntarse ¿y por casa cómo andamos? 

Si bien al material exhibido por la TV pública le faltó data actual y hubo bastante de guitarreo de algunos entrevistados (protagonistas), dirigentes y voceros, que trataron de camuflar su silencio o de esconder su responsabilidad, ha sido nuevamente el aporte de periodistas argentinos como Ezequiel Fernández Moore o Gustavo Veiga, o del francés Phillipe Auclair, o la estadounidense Mary Papenfuss y tantos otros quienes desnudan no sólo a la mayor parte de los dirigentes que encabezaron la FIFA por décadas (Joao Havelange, Joseph Blatter, Julio Grondona, Michel Platini) sino a los bancos estadounidenses como plataforma del lavado de dinero que provino del delito evasivo.

Para esta primera emisión de la serie (se emitirá todos los domingos a las 20 por la TV pública, en capítulos de media hora) estuvo bien. Se nos brindó un panorama histórico de la suciedad que desde hace décadas envuelve a los sorteos para elegir sedes mundialistas, a las maniobras para desviar elecciones, a los oscuros pactos tras los cortinados para adquirir, con sutil violencia y amenazas, la transmisión de torneos de Conmebol, copas o Mundiales.

En pocos meses más miles de periodistas estarán bailando felices y cholulos por un Mundial de Qatar que se asoma.  

Un escaso porcentaje de ellos dirá la verdad sobre estas maniobras que, como siempre, alimentaron las cuentas bancarias en paraísos fiscales de gerentes y dueños de empresas que después tenemos que leerlos o verlos dando cátedras de moral. Igualitos a tantos periodistas amorales.

Ezequiel Fernández Moore, periodista investigador del documental de la TV Pública