Hace muchos años, en los podridos años 90 del menemismo, un libro sacudió conciencias en la mayoría del periodismo argentino. Horacio Verbistky escribió en el prólogo de  su libro “Un mundo sin periodistas”, la siguiente frase: “periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa”. 

Y si bien es cierto que la prensa debe investigar lo oculto, más cierto es que la prensa debe dar cuenta muchísimo más de aquello que no está oculto, que está a la vista de todos. Y todas.

En este año del Mundial de Qatar y de la previsible fiebre seleccionada que empezaremos a vivir, resulta que nadie atiende a quienes trabajan para que la Selección y el Mundial tenga todo en orden y prolijito para salir a la cancha. Esto incluye las camisetas, las mal llamadas sagradas camisetas del seleccionado celeste y blanco.

Días atrás un conflicto laboral fue invisibilizado por la mayor parte de los periodistas deportivos. Y no se trataba de un conflicto oculto, bajo tierra. Se trataba de una situación abierta, ante la mirada de todos.

En marzo de este año RA Intertrading, la empresa textil de Villa Lugano en la que se fabrican las camisetas de la Selección y de buena parte de los clubes del país, había echado 4 obreros textiles.

La medida fue una represalia. Unos 900 empleados, muchos de ellos de Bolivia, Paraguay y Perú pedían mejoras de sueldo teniendo en cuenta las fuertes ganancias de los empresarios ya que en los negocios se vendían camisetas a 17.000, 20.000 y 25.000. Los paros, las denuncias, los comunicados de los textiles empezaban a ser conocidos en el barrio. Nada oculto. Eso sí, ningún medio mandaba un móvil para la fábrica de la calle José Rucci.

Las pésimas condiciones de trabajo de estos laburantes deberían ser tema de programas sobre la Selección y de las páginas que informan el día a día del equipo que representará a la Argentina en el cuestionado mundial de Qatar.

Hoy el asunto está en manos del Juzgado Nacional del Trabajo 56 donde los despedidos reclaman su incorporación efectiva.

Si la noticia de la presentación de una camiseta, como ocurrió en el caso de la Selección, genera conferencias de prensa, sanguchitos, mucha cámara y mucho diálogo chivero en los medios, además de unos tragos para el brindis entre empresarios y periodistas, la noticia de lo mal que la pasan quienes ponen sudor, lágrimas y penas para vestir a las estrellas de la AFA, debería generar al menos algo similar del lado del periodismo.

Pero no. No sólo hay alguien que no quiere que esto se sepa. Hay alguien que considera que esto no interesa.

A nosotros sí. Y nos importa mucho más que un gol de Messi.