"Esta es la banda descontrolada/ la que sigue al…y no pide nada”. Adaptada de acuerdo a cada club, esta vieja canción de hinchadas marcaba hace unos años el sentimiento del hincha que deja todo y no pide nada.

El afán de codicia y cierto pensamiento bobo que se transmite desde ciertas redes sociales y por la boca de unos cuantos periodistas, colocó al insaciable Santi Maratea en una posición de privilegio en las noticias de Independiente de los últimos días.

De tal manera que hoy tenemos al hincha, que sigue al rojo, pero pide un cinco por ciento.

Con menos cerebro que boca, entusiastas aplaudidores lo elevaron a la categoría de héroe rojo por su maniobrera idea de lucrar con el dolor ajeno.

El asunto es así: fácil para el discurso, el muchacho ilusiona a los hinchas bajo el lioso discurso “denme la plata a mí que yo no robo, yo sólo cobro un sueldo o una comisión”.

Agotados por tantos años de dirigentes ineficientes, un mar de hinchas deposita dinero en la cuenta de Maratea a la espera de un milagro: que el jovenzuelo pague a quien deba pagarse, y que desaparezca la razón millonaria que nubla la actualidad de Independiente.

El pícaro imberbe mientras tanto hace de las suyas. Se coloca el disfraz de oveja colorada y hábil para las maniobras ya tiene en su cuenta 600 millones de pesos de los bolsillos de otros hinchas que aguardan la conformación de un fideicomiso que hasta el momento no existe, pero que tal vez mañana…

Un asesor financiero como Hernán Arbizu, también hincha de Independiente, alerta a los confiados simpatizantes del club de Avellaneda: “Hasta ahora, lo único que se ve en una colecta más de Maratea, porque la plata que se está recaudando está en custodia en una cuenta a nombre de Maratea, no está a nombre de ningún fideicomiso. Él dice: ´Me dijeron que voy a cobrar un 5%, la pregunta es quién le dijo que va a cobrar un 5% por recolectar plata, no por el fideicomiso. ¿Se lo dijo alguien de la comisión directiva que están en campaña para la provincia de Buenos Aires? Cobrar el 5% por administrar el fideicomiso es una barbaridad, porque suelen estar por debajo del uno por ciento”

Así, entre el desconcierto de un periodismo deportivo que se divide entre los que le corren la cortina a Maratea para que se vea su ambición y los que creen que no importa si se la lleva, total lo que importa es que paguemos la deuda. Entre una y otra, el dinerillo se pasea por cuentas bancarias, genera intereses, sirve al gran capital, adorna los balances de algún banco, y al muchacho nadie le pregunta ¿Che Santi, y vos cuánta plata pusiste ya que sos tan hincha?

La respuesta muy económica del señor de las colectas a sus críticos, ha sido una frase que conmovería a las antiguas y generosas Damas de la Caridad de San Vicente de Paul, que también hacían colectas, pero sin cobrar el cinco por ciento. Dijo Maratea: “Chupenme la pija”.