El reciente comunicado de Futbolistas Argentinos Agremiados (ver página de FAA del 27 de febrero) que llama a no iniciar los torneos el 3 de marzo habla de “Irresponsables dirigentes de numerosos clubes” que no abonan la “descomunal deuda” que mantienen con los futbolistas (link a página mencionada).

Más saludable sería el comunicado si detallara, con nombre, apellido e institución, la lista de los anónimos irresponsables (por ejemplo, mirar un poco al presidente de Banfield y al presidente de Newell’s).

Si no leemos mal este comunicado, al hablar de numerosos, deberían ser algo así “como la mayoría” de los clubes de la AFA.

Este llamado al paro de futbolistas, lanzado de arriba hacia abajo, seguramente funcionaría mejor si – como reclamamos a todas las instancias gremiales de la Argentina – se hiciese de abajo hacia arriba. Es decir, convocando (en un estadio o una plaza) a todos los futbolistas de la Argentina a resolver democráticamente las medidas de lucha de su gremio. O por el voto en una urna.

El actual método antidemocrático de funcionamiento (sello propio del 95 por ciento de los sindicatos argentinos y de la misma CGT) contamina no sólo a FAA; también es uno de los sellos distintivos de la Asociación del Fútbol Argentino.

Hoy, cuando los vientos periodísticos anuncian “normalización” en la calle Viamonte y el pronto “empezar de cero” en la AFA, resulta que han colocado un artículo en el llamado Nuevo estatuto (el 87) que -absurdamente -traslada al Colegio de Abogados de la Capital Federal el control sobre la idoneidad de los próximos directivos de AFA.

Pocas veces habíamos leído semejante ridiculez. Primero porque si hay algo poco serio en la Argentina, ello es el Colegio de Abogados. Dicho con severo conocimiento ya que formo parte de él y basta leer o escuchar a su presidente Jorge Rizzo (quien tenga estómago de hierro puede seguirlo en radio Cooperativa los sábados de 12 a 15 para ver cuánta barbaridad dice) para darnos cuenta que los menos idóneos para hablar de dirigentes idóneos, son la mayoría de dirigentes del Colegio de Abogados. Y si no, miren también a Daniel Angelici, vicepresidente del Colegio de Abogados detrás de Rizzo, y seguramente autor intelectual de este descalabro muy estilo Macri. Es decir, algo así como Angelici controla a Angelici.

Y segundo porque la manera más democrática de premiar, castigar, decidir, expresarse, sobre la idoneidad de dirigentes es el voto directo de los socios.

La AFA, venimos diciendo desde años idos, debe incluir en su reglamento la elección de sus autoridades por el voto directo de los socios. Algo tan simple como “más democracia”.

El eterno remedio, que con virtudes y defectos, parece de lo mejorcito que han parido las sociedades.

Ni a los de la AFA ni a los de FAA parece agradarles la receta. Pero algún día deberían probarla. Y nuestro periodismo deportivo bregar por ella.