Periodistas que sugieren nombres de entrenadores mientras Bauza tiene contrato, periodistas que apoyan la represión a los trabajadores, periodistas que amparan dirigentes de fútbol que hacen roscas frente a los Tribunales disciplinarios del deporte, periodistas que encubren los amigos de los funcionarios que hacen lobby para obtener fallos favorables.

El final cantado del pobre Bauza no es otra cosa que el espejo del final cantado que le espera al país.

La prepotencia, la falta de palabra, el incumplimiento de lo acordado, las patadas a las leyes, a la Constitución, a los estatutos y convenios laborales.

¿De qué nos vamos a asombrar con lo hecho por Angelici y Tapia si al final de cuentas ellos son la cara de quienes hoy manejan los hilos de la Argentina?

Los mismos que destrozan nuestra patria y el vivir de la mayoría de la mayoría de sus habitantes, son los que están destrozando el deporte de punta a punta.

En breves minutos la prensa argentina colocará una sábana o un pedazo de plástico sobre Edgardo Bauza. Vendrán los justificativos hacia los dirigentes para señalarles que no quedaba otra y que el malgobierno (todo parecido con lo que ocurre más arriba no es mera coincidencia) tenía que hacerlo.

Danzarán los nuevos nombres, se creerá en un salvador que habita otras tierras y adiós.

Así nos va a ir.

Periodismo deportivo carcomido por el chisme, la pésima formación y la adoración al dinero, la publicidad y los viajes.

Para la mayoría de los periodistas deportivos sólo se hablará de Bauza, pero lo peor será que nadie dirá nada atinado, porque el odio a Bauza, tiene los mismos condimentos que el odio a los docentes, a los piqueteros o a los opositores. Es el odio porque sí.

Mientras tanto, nadie mira hacia abajo. Nadie atiende a los multitudinarios espacios donde el deporte, en estado más limpio que el fútbol profesional, sigue haciendo lo que puede. Por ejemplo, el espacio brindado por los medios al Futsal durante estos días ha sido menos que el mínimo.

Se está jugando la Copa América en San Juan, muchas veces a estadio lleno y con brillantes jugadores. Y los diarios, la radio y la TV miran para otro lado. Aquí es donde se gesta la otra argentina deportiva, mucho más cálida y menos ambiciosa que la de Superligas o Champions o cuanto invento recaudatorio y contaminado se geste en el mundo.

El atleta mendocino Guillermo Ruggeri rompió la semana pasada un record que llevaba casi medio siglo imbatible. El de 400 metros con vallas. Dos o tres menciones no alcanzan para recompensar como se merecen, a los deportistas argentinos que dan batalla pese a los maltratos desde arriba. He aquí otra deuda enorme de los periodistas deportivos que en unas horas usted los tendrá enredándose en discursos inentendibles e informaciones falsas y sin chequear para hablar del “heredero de Bauza”.

En unos años más, los mismos, andarán quejándose por las deudas de la AFA, muchas de ellas originadas por el descalabro que se cometerá con el Patón.
La Argentina del bla bla bla. Mientras la otra Argentina sufre, pero está avisando que se viene…