El deporte y el periodismo argentino tienen poco para recordar de un 2018 que fue testigo de la desgracia. Lo mismo que le sucedió al país.

Irresponsables dirigencias - cualquier parecido con la situación nacional no es mera coincidencia- que gobernaban pensando sólo en ellas, determinaron que este año se aleje sin brillo.

Y no sólo hablamos de resultados, porque al final de cuentas uno puede dejarlos de lado si el rumbo elegido permite ver un horizonte.

Pero ni siquiera el esfuerzo de los jóvenes atletas que participaron en los Juegos Olímpicos de la Juventud ni la lucha femenina de las mujeres del club CUBA para lograr finalmente el cese del estatuto machista de esa institución, compensan el mes a mes de la entrega del deporte (y del periodismo deportivo) a las manos privadas del desinterés y el puro afán de negocios.

La máxima expresión ha sido lo ocurrido con la Copa Libertadores y su final en Madrid; ni hablar de la violencia en los estadios, que trajo como consecuencia un retroceso enorme al punto que no se pueden organizar superclásicos durante este verano en la Argentina.

Para colmo de males el círculo de Periodistas Deportivos le entrega el Olimpia de Oro 2018 a un automovilista (no sucedía ello desde 1954 cuando lo ganó Juan Manuel Fangio), toda una muestra de la escasa capacidad periodística para señalar representantes de verdaderas disciplinas deportivas y no dar galardones a quienes se dedican a una actividad que no trae beneficios al cuerpo, a la sociedad, al medio ambiente y que, desde los tiempos de Panzeri se viene bregando para que sea retirada de las menciones deportivas (lo bien que hace el Movimiento Olímpico Internacional en no incluirla en los Juegos).

Sobre llovido mojado: el premio Martín Fierro 2018 al mejor programa deportivo del año le fue entregado a “De una con Niembro” de la radio 990, confirmando que o nadie escucha programas deportivos radiales, o que la decisión de premiar a uno de los peores periodistas deportivos de la historia, investigado en causas de corrupción, vino de algún lugar cercano a los ámbitos del poder.

¿Qué hizo Niembro por el periodismo deportivo en 2018? ¿Usted le recuerda algo? ¿Alguna investigación? ¿Alguna campaña a favor de algún deporte que haya dejado buenas señales en nuestro querido país?

La portación de apellido es evidente que influyó.

Así entonces se ha ido uno de los años en que todas las cifras indicadoras de asuntos sociales y económicos del país cayeron al fondo. También las del deporte. Si desde la Rosada se cierran escuelas, y desde aquí la peleamos para que el deporte sea prioridad en la enseñanza pública, así es difícil tener esperanza.

No la tenemos.

O mejor dicho, la única luz que se avecina es que el pueblo sepa elegir para 2019. Deportiva y periodísticamente hablando.

O como usted quiera.