Mientras destrozan a Marcelo Bielsa por la tonta idea de espiar a los equipos rivales en los entrenamientos, la mayoría de los periodistas deportivos argentinos ignora los avatares del señor Takeda.

Usted no conoce al señor Tsunekazu Takeda

Yo tampoco.

Pero resulta que el hombre está acusado de pagar sobornos para beneficiar a Japón, su país, y así obtener la sede de los próximos Juegos Olímpicos 2020.

El asunto es que los sobornos, o mejor dicho, el hecho que consumó el acto de los sobornos, se realizó aquí, en Buenos Aires en 2013.

Ése es al menos el objeto de la justicia francesa que acusa a Takeda, presidente del Comité Olímpico japonés, de concertar una transferencia de dinero para sobornar a miembros africanos del Comité Olímpico Internacional, por medio de una empresa Black Tidings, vinculada a Papa Massata Diack, hijo del ex presidente de la Federación Internacional de Atlestismo Lamine Diack , renunciante en 2014 a su cargo en el COI por las acusaciones de soborno debido al dopaje en Rusia.

Cuando el fiscal francés investigaba a Diack padre (senegalés) por los otros asuntos, se descubrió la millonaria transferencia que involucraba a bancos franceses en el turbio asunto. Así fue que descubrieron los montos enviados por el japonés en cuestión.

Los medios franceses estiman en 1.800.000 euros la cantidad de dinero recibido por Diack. Según Takeda, en su descargo, el monto es cierto pero corresponde a “servicios de asesoría”.

Lo cierto es que los medios argentinos hicieron la plancha en enero y la siguen haciendo. Como suele suceder, no nos destacamos por la polenta del periodismo de Investigación en el rubro deportivo.

Nada menos que un soborno internacional de magnitud, con semejante jerarquía de protagonistas, y aquí, en el lugar donde los votos se concretaron para llevar a Tokio como sede, el asunto no mereció más que tibias y pequeñas menciones en tres diarios.

Eso sí, para Bielsa hay debates, múltiples espacios y hasta acusación de delincuente ( se lo dijeron en Estudio Fútbol, TyC Sports, 11 de enero desde Mar del Plata).

Nunca brillamos por mirar más allá de nuestras narices. La maldita costumbre argentina de hablar sobre los hechos que otros han mostrado y despreciar el acto de salir a buscar a los hechos y las razones por las cuáles esos hechos se generan, dio como resultado un gran bochorno en el pasado. Fue la justicia estadounidense – y no el periodismo argentino- la que descubrió algo que aquí era vox populi: las coimas para obtener de la dirigencia de AFA y CONMEBOL, derechos de TV. ¿Lo recuerda? Allá por mayo de 2015, saltaban los apellidos argentos de los Burzaco, los Jinkis, los Grondona, los Meizner, los Deluca, los Margulies. Detenciones, extradiciones, y la plata desparramada en paraísos fiscales aptos para sobornos.

Hoy, más de lo mismo, mientras nos entretienen con la estupidez “El espionaje de Bielsa”, el olor a podrido que siempre salió de los Comités Olímpicos y de la AFA, aquí se transforma en perfume de verano…gracias al periodismo pasivo y tonto que nos alumbra.