A veces los periodistas deportivos, o los panelistas de los programas deportivos, producen escenas que sirven para confirmar que muy pocas veces tendrán un momento de lucidez.

Calificada como “escena escatológica”, otro nombre no se nos ocurre para la muestra de hace unos días en el esforzado programa 90 Minutos de Fútbol, por Fox Sports, cuando Oscar Ruggeri se alió con los productores para burlarse de uno de sus compañeros en el programa. Lo hizo segundos después de que Daniel Arcucci se levantara de su sillón en el estudio, cuando las cámaras no lo enfocaban, y se fue al baño.

Ruggeri pidió un camarógrafo  (y se lo dieron, tremendo error) para salir a buscarlo a  Arcucci.

Filmando en el baño desde la puerta, empezó a los gritos: "¿Qué pasó, Chiquito? ¿Comiste mucha verdura”. "Hay que pasar la camarita por arriba", sumó el conductor Sebastián Vignolo en una inalcanzable demostración de periodismo. "Saludá, por lo menos, ¿ya venís?", siguió Ruggeri, mientras el pobre público imaginaba situaciones de vergüenza y odio.

"Traba la puerta y está mal, porque se descompone y no podemos pasar. Si la rompemos lo aplastamos porque es chiquito. No tiene bidet, es papel y papel", continuaba el campeón del 86.

Todo esto fue dicho en un programa dedicado al análisis del futbol y sus situaciones más polémicas, dentro del llamado respeto a la profesión ( de jugadores y periodistas) como suele reclamarse.

Y todo un primero de mayo, como para darle un bofetón a la fecha.

Pero a esta altura poco importa si estas cosas suceden en la prensa del fútbol, la misma que se queja luego porque un jugador, un entrenador o un pibe de la octava no les da una entrevista.

Hace un buen tiempo, el país y el mundo empezaron a cansarse de los periodistas y de los astros y estrellas de la TV. Las redes sociales, convertidas en el vehículo más democrático de expresión popular, aún con la multiplicación de las noticias falsas, cuya mayor parte han sido disparadas por ¡¡¡periodistas!!!, sirven para el repudio. Lo que no hacen los medios, lo hace un sector del pueblo (también los hay quienes lo celebran).

Afortunadamente, de todo este lodo saldrán buenos periodistas en unos años. No tenemos dudas. La basura televisiva irá acrecentando la grieta entre quienes cultivaron décadas de repugnancia, gritos y berretadas y quienes se esfuerzan por rescatar el periodismo de la charla, la investigación, el buen reportaje, las historias dignas, la denuncia bien probada.

Son disputas ideológicas también. Qué duda hay. Los que tienen mirada social, los mejores. Los individualistas, los peores. Unos pelean por el conocimiento y la verdad, los otros pelean por el rating.

Muchos dirán: “…pero mirá que, es Ruggeri. ¿Qué querés?"

Nosotros diremos, no es sólo Ruggeri. Es la Ruggerización del periodismo, a la que hay que darle pelea.