La dura crítica de Luis Scola durante una entrevista de Hernán Sartori en Clarín necesita de algunas precisiones, Y de unos cuantos nombres que Scola debe dar. Estaría bueno que el periodismo deportivo del país se entusiasmara con este pequeño aporte del basquetbolista de la Selección y profundizara – en todos los terrenos- de qué se trata este cuestionamiento a las estructuras deportivas.

Nuestro sistema pertenece a un mundo antiguo que no funciona, sino que fue cambiando – dijo Scola-  Pero así manejamos el deporte olímpico, que es profesional, pero muchas veces es amateur. No porque no se entrene, sino porque no se cobra un sueldo para vivir full-time o los atletas no son tan reconocidos. Incluso, donde se mantiene este sistema directivo por tradición, debajo del ala política, ves un ala profesional que tiene bastante más poder que el ala política. Hay que cambiar la estructura entera del deporte argentino, pero nadie dio el primer paso. La gente que maneja piensa que es un sistema moderno y que somos un modelo”.

Dicho así, no se entiende mucho. Los deportistas, los y las trabajadores/as del deporte, tienen un rol esencial en esta transformación necesaria que se impone. Deben hablar. Contar qué pasa. Y la prensa indagar. Esa prensa, tan alejada del entendimiento deportivo, que se ha dedicado en las últimas décadas a cuidar su quinta, especializarse en acumular millas y fotografías con los famosos del deporte, y a transformarse en estrellas de televisión que buscan lucir bien empilchados en las pantallas.

Las excepciones, son aquellos/as que andan caminando por las canchas y clubes, a golpe de barro y tiempo, contando como pueden aquellas flojeras de las estructuras.

Hace pocos días el ministro de Turismo y Deportes de la Nación, Matías Lammens, explicó que “cuando asumimos, nos encontramos con el área de Deportes abandonada”.

Tenemos entonces a Scola pidiendo cambiar las estructuras del deporte (¿Cuáles?), a Lammens pintando el desastroso panorama general, y a la prensa especializada “argentina” hablando del Real Madrid y del Barcelona, o comentando el quinto divorcio de Marcelo Tinelli (puesto en la tapa de la mayoría de los diarios argentinos, como si al pueblo le interesase).

Tenemos también a dieciseis personas detenidas por jugar un torneo de Paddle en plena cuarentena en el club Instituto Atlético Pilar, y acusaciones contra el ex ministro del Interior de Macri, Rogelio Frigerio junto al actual subsecretario de Deportes de la Ciudad de Buenos Aires, el ex tenista Luis Lobo, por ser partícipes de esa violación al cuidado social. Los directivos del club agregan en esta lista a Fernando Lauría, funcionario del municipio de Tigre.

En este cambalache, un poco de investigación no vendría mal. Y que aparezcan o las desmentidas, o los pedidos de disculpas.

Más que las estructuras, Scola, nos parece que son los hombres y mujeres, y sus ideas. Aquí hay clubes, deportistas, asociaciones, y mucha mucha gente que ama practicar y ver deporte. O sea, nuestras estructuras andan fuertes. Pero es la ideología del dinero y del individualismo y la meritocracia todo aquello que nos hace pelota.  

Es hora de lanzar propuestas. Más que de quejarse.